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lunes, 6 de febrero de 2017

Positivismo.

Positivismo.



Teoría filosófica que considera que el único medio de conocimiento es la experiencia comprobada o verificada a través de los sentidos.
"el positivismo fue formulado por Auguste Comte en el siglo XIX; el positivismo rechaza todo concepto universal y absoluto que no esté comprobado"

o    Positivismo lógico 

 



Movimiento filosófico que resalta la importancia de la comprobación científica de los conceptos filosóficos y cuyo principal tema de preocupación es el análisis de la significación por medio de un análisis lógico del lenguaje.
sinónimos:    neopositivismo




El positivismo es un pensamiento filosófico que afirma que el conocimiento auténtico es el conocimiento científico y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de las hipótesis a través del método científico. El positivismo se deriva de la epistemología que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Saint-Simon, de Auguste Comte, y del británico John Stuart Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Uno de sus principales precursores en los siglos XVI y XVII fue el filósofo, político, abogado, escritor y canciller de Inglaterra Francis Bacon.

Esta epistemología surge como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos de estudio científico.

Características

Estas corrientes tienen como características diferenciadoras la defensa de un monismo metodológico (teoría que afirma que hay un solo método aplicable en todas las ciencias). La explicación científica ha de tener la misma forma en cualquier ciencia si se aspira a ser ciencia, específicamente el método de estudio de las ciencias físico-naturales. A su vez, el objetivo del conocimiento para el positivismo es explicar causalmente los fenómenos por medio de leyes generales y universales, lo que le lleva a considerar a la razón como medio para otros fines (razón instrumental).

La forma que tiene de conocer es inductiva, despreciando la creación de teorías a partir de principios que no han sido percibidos objetivamente. En metodología histórica, el positivismo prima fundamentalmente las pruebas documentadas, minusvalorando las interpretaciones generales, por lo que los trabajos de esta naturaleza suelen tener excesiva acumulación documental y escasa síntesis interpretativa.

Auguste Comte formuló a mediados del siglo XIX la idea de la creación de la sociología como ciencia que tiene a la sociedad como su objeto de estudio. La sociología sería un conocimiento libre de todas las relaciones con la filosofía y basada en datos empíricos en igual medida que las ciencias naturales Una de sus propuestas más destacadas es la de la investigación empírica para la comprensión de los fenómenos sociales, de la estructura y el cambio social

Reacción

Anti positivismo
Como reacción a la epistemología positivista, surge, principalmente en Alemania, la epistemología hermenéutica. Entre las críticas que se le hacen al positivismo está la incapacidad que posee el método de las ciencias físico-naturales para conocer sus objetos de estudio (la sociedad, el hombre, la cultura), los cuales poseerían propiedades como la intencionalidad, la auto-reflexividad y la creación de significado, que serían dejados de lado por la epistemología positivista.

A su vez, dentro de la hermenéutica, cabría una crítica a la búsqueda de leyes generales y universales, pues deja de lado necesariamente los elementos que no pueden ser generalizados. Así, algunos hermeneutas defienden un conocimiento idiográfico (de conocimientos más precisos, pero menos generalizables), que uno nomotético desde la hermenéutica, se planteó la necesidad de conocer las causas internas de los fenómenos, cuestión que se alejaba de la explicación externa de estos. Así en vez de buscar la explicación, los hermeneutas buscan la comprensión de los fenómenos.



Durante el siglo XX, a partir de los estudios de Bertrand Russell y otros, el filósofo Ludwig Wittgenstein elabora el texto Tractatus Logico-Philosophicus, que sirve de inspiración para el surgimiento del Círculo de Viena, grupo de intelectuales que tuvo como objetivo el alejar definitivamente a la ciencia de la metafísica, a partir del desarrollo de la lógica de Russell. Esta propuesta plantea un método basado en la experimentación, observación y recolección objetiva de datos a fin de buscar explicaciones a las causas que originan los fenómenos.



Corrientes positivistas

Entre las corrientes positivistas se puede mencionar al positivismo ideológico, al empiriocriticismo, al positivismo metodológico o conceptual al positivismo analítico, al positivismo sociológico, al positivismo realista y al neopositivismo (empirismo lógico o neopositivismo lógico).

Los enfoques sociologistas en filosofía de la ciencia y epistemología han sido tradicionalmente los principales críticos del positivismo, aunque ambas posturas no son necesariamente contradictorias.
En el campo del Derecho el denominado positivismo jurídico o iuspositivismo, no tiene una relación directa con el positivismo filosófico, sino con el concepto de Derecho positivo (la consideración del Derecho como creación del ser humano).

En el campo de la psicología se puede mencionar al Conductismo o Psicología conductista, como pioneros en la aplicación de la metodología científica al estudio de la conducta humana. Actualmente en la Psicología conviven múltiples escuelas, muchas de las cuales se basan en el positivismo para el estudio del ser humano. Entre dichas escuelas o enfoques destaca el Cognitivo-Conductual. Cabe mencionar el avance arrollador de la neurociencia, que toca problemas mentales que antes parecían inescrutables.

Referencias   

•    Giddens, Anthony. Positivism and Sociology. Heinemann. London. 1974.
•    Mill, John Stuart. August Comte and Positivism.
http://www.gutenberg.org/files/16833/16833-h/16833-h.htm

•    Mises, Richard von. Positivism: A Study In Human Understanding. Harvard University Press. Cambridge; Massachusetts: 1951.
•    Richard Rorty (1982) Consequences of Pragmatism
https://www.marxists.org/reference/subject/philosophy/works/us/rorty.htm

domingo, 4 de septiembre de 2016

Auguste Comte: Curso de filosofía positiva

Auguste Comte: Curso de filosofía positiva

 

Publicado en seis volúmenes en París entre 1830 y 1842, el Curso de filosofía positiva es la obra principal del filósofo francés Augusto Comte, iniciador y principal representante del positivismo. El propósito del Curso, que se compone de 57 lecciones, es exponer y examinar de forma sistemática todo el saber científico desde el punto de vista de la filosofía positiva.

Dentro de las dos primeras lecciones, y como paso previo, Comte enuncia su célebre "ley de los tres estados", según la cual el desarrollo del pensamiento humano se realiza pasando por tres etapas sucesivas. El primero es el estado "teológico" (o ficticio), en que el espíritu investiga la naturaleza primera de las cosas, las esencias y las causas finales, y se representa los fenómenos como producidos por la acción directa y continua de agentes sobrenaturales, como dioses o seres mitológicos.

El segundo estado, llamado estado "metafísico" (o abstracto), no es más que una modificación del precedente, en cuanto que sustituye los agentes sobrenaturales de las cosas por fuerzas abstractas, por "abstracciones personificadas" concebidas como capaces de generar por sí solas los fenómenos (por ejemplo, la noción de fuerza en física). En este estado, "explicar" los fenómenos significa asignar a cada uno la entidad correspondiente.

Augusto Comte

El tercero y último es el estado "positivo", en que el espíritu humano renuncia a investigar el origen y el fin de las cosas, así como al estudio de las causas, y, combinando experiencias y razonamientos, se limita a fijar las leyes efectivas de los fenómenos, esto es, sus relaciones invariables de sucesión y similitud; explicar los fenómenos significa sólo establecer un vínculo entre los diversos fenómenos particulares y algunos hechos generales. El progreso de la ciencia intenta ir disminuyendo, cada vez más, el número de tales hechos generales.

El carácter fundamental de la filosofía positiva consiste, pues, en considerar que los fenómenos están regidos por leyes invariables naturales; se prescinde de la cuestión de la causas juzgándola un problema inexistente. Para Comte, la finalidad de la ciencia es la previsión: "savoir pour prévoir" (saber para prever). En todas las ramas de lo que se puede saber, afirma Comte, la filosofía positiva ha podido derribar la mentalidad teológica y metafísica. Sólo la sociología (la "física social"), ciencia que todavía ha de constituirse, no ha llegado todavía al estado positivo, y éste es el gran cometido de la filosofía positiva. Una vez construida, la sociología cerrará todo el sistema de las ciencias.

Por esta razón, la exposición de las líneas fundamentales de esta futura sociología debe ir precedida de la exposición de las ciencias desde el punto de vista positivo, es decir, desde el doble punto de vista de los métodos y de sus principales resultados. A esta exposición dedica Comte la mayor parte de las restantes lecciones del Curso de filosofía positiva. Las ciencias se clasifican en un orden natural de generalidad y sencillez decreciente, que históricamente corresponde también a las diversas épocas en que alcanzan su completo desarrollo: matemáticas, astronomía, física, química, biología y finalmente sociología, coronación de todo el sistema.

En la sociología Comte compendia, en efecto, la filosofía de la historia, de la cultura, la gnoseología y hasta la religión. Todo el saber está privado de sentido si no es referido al hombre: pero, como para Marx, para Comte el hombre no es el individuo aislado (objeto de la psicología), sino el hombre en cuanto sociedad ("espíritu objetivo", como hubiera dicho Hegel). Pese a la tradicional contraposición que se ha establecido entre el positivismo y el idealismo, hay que señalar que el objetivismo que hay en la base de la filosofía de Comte no es el realismo dogmático prekantiano, sino un objetivismo que, al menos en este aspecto, desarrolla de manera original las conquistas de Hegel y de su escuela.

La sociología de Augusto Comte es todavía incierta en el Curso de filosofía positiva, y se limita a la dinámica social. Comte proyecta una historia de la sociedad humana desde el punto de vista de la ley de los tres estados: la historia de la sociedad humana es la liberación progresiva del mito de la trascendencia y de la organización jurídico-estatal fundada en el dominio, para llegar a un culto de la humanidad en que los hombres se gobernarán sobre la base de la igualdad.

La política del Curso es todavía preferentemente intelectualista; en sus obras posteriores, Sistema de política positiva y Catecismo positivista, acabarán prevaleciendo los elementos sentimentales, y la visión crítica del problema de una sociología filosófica se oscurecerá en una dogmática utopista. Es por ello que el Curso de filosofía positiva constituye no sólo la principal obra de Comte, sino también el texto más sólido y más profundo del positivismo filosófico.

Referencia: http://www.biografiasyvidas.com/obra/curso_filosofia_positiva.htm

viernes, 31 de agosto de 2012

EL POSITIVISMO DE AUGUSTE COMTE:


Hacia la segunda mitad del siglo XIX el Romanticismo, movimiento que se opuso a todo lo establecido hasta aquel momento, con sus fuentes de inspiración, sus valores consagrados, su forma objetiva, su contradicción existencial entre lo poseído y lo anhelado, etc., va perdiendo su fuerza, y se impone la corriente positiva.

El positivismo pretende “atenerse a los hechos” y toma como modelo de racionalidad la ciencia experimental, por lo tanto difiere totalmente del pensamiento romántico; aunque la idea de progreso, una de las obsesiones románticas, sigue destacada como ideal en la filosofía. Se puede considerar al positivismo como un “romanticismo de la ciencia”.

El fundador de esta ciencia es Augusto Comte, filósofo francés, considerado uno de los pioneros de la sociología. Nació en Montpellier el 19 de enero de 1798. Durante algunos años fue secretario particular del teórico socialista Claude Henri de Rouvro, conde de Saint-Simón, de quien recibió influencias reflejadas posteriormente en algunas de sus obras. Murió en París el 5 de septiembre de 1857.


El positivismo, fue un movimiento filosófico y político que contó con una difusión muy amplia en la segunda mitad del siglo XIX.

Ante una sociedad sacudida y traumatizada por los efectos de la Revolución Francesa y la revolución industrial, en la que todo parecía derrumbarse en medio de un profundo sentimiento de vacío histórico.

Comte, retomando influencias del socialismo de Saint-Simón, de la filosofía kantiana, de algunos ilustrados franceses y del empirismo inglés, entre otras, construye una filosofía, que califica positiva, con el firme propósito de lograr la superación de la crisis mediante la instauración de un nuevo orden social:

El positivismo cayo en un olvido casi total durante el siglo XX, cuando fue eclipsado por el neopositivismo. Sin embargo, la decisión de Comte para desarrollar sucesivamente una filosofía de las matemáticas, la filosofía de la física, la filosofía de la química y la filosofía de la biología, lo convierte en el primer filósofo de la ciencia en el sentido moderno, y resuena su constante atención a la dimensión social de la ciencia en muchos aspectos con los puntos de vista actuales. Su filosofía política, por otra parte, es aún menos conocida, porque difiere sustancialmente de la filosofía política clásica que hemos heredado.


Las obras más importantes de Comte son (1) el Curso de Filosofía Positiva (1830-1842, seis volúmenes, traducidos y condensados por Harriet Martineau como La Filosofía Positiva de Augusto Comte), (2) el Sistema de gobierno positivo, o Tratado de Sociología, Institución de la Religión de la Humanidad, (1851-1854, cuatro volúmenes), y (3) los Primeros Escritos (1820-1829), donde se puede ver la influencia de Saint-Simon, para quien fue secretario desde 1817 hasta 1824.


 Los Primeros escritos siguen siendo la mejor introducción al pensamiento de Comte. En el Curso, dijo Comte, la ciencia se transformó en la filosofía, en el sistema, la filosofía se transformó en la religión.

La segunda transformación se reunió con una fuerte oposición, y como resultado, se ha convertido en una costumbre distinguir, con Mill, entre un "Comte bueno" (el autor del Curso) y un "Comte malo" (el autor del Sistema). La concepción común de hoy del positivismo corresponde principalmente a lo que se puede encontrar en el Curso.



Aportes

Después de su muerte, la influencia de Comte dependió más de los seguidores de disidentes que de los positivistas ortodoxos como Pierre Lafitte en Francia y Richard Congreve y Frederic Harrison en Inglaterra.

En general, el sistema no fue bien recibido. Casi de inmediato, Mill y Littré propusieron  la idea de que había un buen Comte, el autor del Curso, y una mal Comte, el autor del Sistema. Sin embargo, es imposible confinarse meramente al curso. Las primeras obras habían hecho una fuerte impresión en algunas de las mejores mentes de la época, sino que siguen siendo lectura obligatoria para todos los que deseen entender la filosofía positiva, ya que siguen siendo una de las mejores introducciones al tema.

 El Curso no era parte del proyecto inicial, que Comte nunca perdió de vista, el trabajo se puede considerar como un paréntesis, sin duda abierto durante veinte años, pero que Comte había tenido intención de cerrar muy rápidamente. La razón por la que Comte había presentado siempre al Plan de 1822 como fundamental es que, empezando por el propio título, se encuentran los dos temas que planeaba para pensar en su relación entre sí: la ciencia y la sociedad.

 La pregunta más importante es de carácter político: ¿cómo debe ser reorganizada la sociedad? la ciencia, aunque está presente desde el principio, juega un papel secundario como el medio para conseguir el objetivo elegido. Toda la obra de Comte tiene por objeto la fundación de una disciplina en la que el estudio de la sociedad finalmente se convertirá en positiva y científica. Su idea de la sociología no es exactamente lo que estamos acostumbrados hasta hoy, pero el significado actual del término "positivismo", según la cual no es más que una filosofía de la ciencia, es aún más engañoso como un indicio de pensamiento de Comte.

A pesar de que el fundador del positivismo es justamente considerado como uno de los grandes filósofos de la ciencia, junto con Poincaré y Carnap, su lugar natural está en otra parte, junto con sociólogos como sus contemporáneos Marx y Tocqueville . Sólo cuando se plantea la cuestión de lo que distingue Comte de este último es que  la ciencia entra en escena.

Los límites de la filosofía de Comte de la ciencia son fáciles de ver, pero esto no disminuye su valor, que sigue siendo considerable. Sin embargo, lo mismo no puede decirse de la política positiva.

Teniendo en cuenta que la separación del poder espiritual y el poder temporal se basa en la separación entre la teoría y la práctica, Comte se abstuvo de toda acción política directa, y, por ejemplo, condenó la decisión de Mill a estar en el Parlamento. Pero su propio proyecto para la reorganización de la sociedad presenta un problema similar. En sus escritos, es difícil distinguir lo que se refiere a la ciencia social objetiva de un programa de reformas que sólo refleja una posición personal.

Aparte de esta dificultad, las debilidades de la política positiva son numerosas. Entre ellas, las que son (la crítica de los derechos humanos, el elogio de la dictadura) más conspicuas no son necesariamente las más graves, por oposición a las primeros son fáciles de responder. Por ejemplo, mientras que Comte critica a la libertad de conciencia, es siempre un gran apoyo de la libertad de expresión.

 También debe encontrar su profundo respeto por la espontaneidad tranquilizadora, teniendo en cuenta que se trata de una parte importante de nuestra idea de la libertad. Más grave, tal vez, parecen ser las consecuencias del rechazo de la psicología. La pregunta moral: "¿Qué debo hacer ', ya no se pregunta en primera persona, y se transforma en un problema de ingeniería:" ¿Qué se debe hacer para hacer a los hombres más éticos? Del mismo modo, los positivistas fueron invitados a vivir abiertamente , por lo que la distinción entre vida privada y vida pública desaparece.

Sin embargo, considerar sólo los puntos débiles de la política positiva no sería justo. Aunque Comte se equivocaba a menudo, su teoría del consenso, así como la gravedad de ésta se considera la pregunta "¿Qué religión después de la muerte de Dios?" es probable que ayude a resolver ciertos problemas que enfrenta nuestra sociedad. El pensamiento de Comte está decididamente orientado hacia el futuro.

El orden de los tiempos, señaló, no es el pasado-presente-futuro, sino el pasado-futuro-presente. Este último, al ser sólo "un lapso vago y fugaz que llena el intervalo entre dos inmensidades de duración, y los une, sólo puede ser adecuadamente concebido con la ayuda de los dos extremos que une y separa".

Varias señales llevan a pensar que, en un futuro próximo, seremos testigos de una mejor recepción de este aspecto de la filosofía de Comte.

Bourdeau, Michel, "Auguste Comte", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Summer 2011 Edition), Edward N. Zalta (ed.), Link

El positivismo: Auguste Comte - Diccionario de filosofía contemporánea
Ediciones Sígueme, Salamanca 1976

Neopositivismo : Stanford enciclopedia of Philosophy
Consultar también artículo del Dr. Fernando Fuenzalida Vollmar.

Terxto sobre el pensamiento reaccionario


El positivismo jurídico es la tesis de que la existencia y el contenido de la ley depende de los hechos sociales, y no en sus méritos. El jurista Inglés  John Austin (1790-1859) formuló así: "La existencia de la ley es una cosa, el mérito y el demérito otro". John Austin es considerado por muchos como el creador de la escuela de jurisprudencia analítica, así como, más concretamente, del enfoque de la ley conocida como "positivismo jurídico".

En el curso de los últimos siglos,han surgido dos principales tradiciones filosóficas rivales, dando respuestas diferentes a estas preguntas. La más antigua, que data de finales de la escolástica  medieval  cristiana, se llama la tradición de la ley natural. Desde principios del siglo 19, las teorías de la ley natural ha sido fuertemente cuestionada por la tradición del positivismo jurídico promulgado por estudiosos como Jeremy Bentham y John Austin. Los orígenes filosóficos del positivismo jurídico son mucho más temprano, aunque, probablemente se encuentran, en la filosofía política de Thomas Hobbes.

 La controversia principal entre estas dos tradiciones se refiere a las condiciones de validez legal. Básicamente, el positivismo jurídico afirma y la ley natural niega, que las condiciones de validez legal sean puramente una cuestión de hechos sociales. En contraste con el positivismo, la Ley Natural afirma que las condiciones de validez legal no se agotan con los hechos sociales, el contenido moral de las normas putativas también incide sobre su validez legal. Como la famosa frase de San Agustín que dice: «‘lex iniusta non est lex’ (ley injusta no es ley).