Mostrando entradas con la etiqueta Idealismo filosófico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Idealismo filosófico. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de julio de 2012

LA TEORÍA DE LA SIMPATÍA SIMBÓLICA.


Wilhem Worringer: Abstraktion und Einfühlung
Título del libro de Worringer sobre la historia del arte que publicó en 1907.
La teoría de la arquitectura durante el siglo XX se desarrolla entre la tradición positivista de los tratados de arquitectura y la tradición intuitiva especulativa de las teorías de la arquitectura.

En medio de esta polémica relación, la “teoría de la simpatía simbólica”, (Einfühlung) surgió a inicios del siglo pasado proporcionando herramientas para comprender las leyes universales que gobiernan la constitución formal de los objetos y se constituye en base para el encuentro disciplinar con otras ramas del conocimiento tendente a formular una teoría más amplia de la arquitectura.



Esta teoría se ubica como aporte del idealismo alemán y encuentra su síntesis en la obra de Wilhem Worringer Abstraktion und Einfühlung, publicada en 1908. Los primeros filósofos que hacen la crítica al pensamiento kantiano, y que son los iniciadores del movimiento conocido como Sturm und Drang (tempestad e ímpetu), sin mencionar a Goethe y a Schiller que no son críticos de Kant, son: Hamman, Herder, Jacobi, Reinhold, Maimon, Beck y Schulze.

Este movimiento se caracteriza por ser el inicio de un intento de “síntesis orgánico-religiosa de proporción cósmica”. “El sentimiento (sobre todo el amor), la pasión, el lenguaje originario que ella produce, la vida previa a la civilización refinada y al lujo, todo ello está en la base del Sturm”. El Sturm und Drang da origen al Romanticismo.

Ver síntesis: Los conceptos de Empatía...  

Link a mi escrito: 

viernes, 1 de junio de 2012

El concepto filosófico de IDEALISMO

Idealismo

Publicado en urbanoperu el Mié, 2009-12-09 08:19.

Rüdiger Safransky

Adjunto unas breves notas sobre el concepto filosófico de IDEALISMO. Se suele decir que todo idealismo es una exageración, y esto ocurre especialmente en el ambito de la arquitectura, debido a su cometido propositivo, por lo que considero útil hacer esta referencia para recordar el marco teórico del concepto.

Percy C. Acuña Vigil
Es una corriente filosófica que parte de que lo primario es lo espiritual en el modo de resolver la cuestión fundamental de la filosofía. El rasgo fundamental del idealismo es el tomar como punto de partida para la reflexión filosófica no el mundo exterior, sino lo que llamamos el sujeto o la consciencia. Es, de acuerdo con Schopenhauer [1], la representación del mundo y no el mundo.

Por sus raíces sociales ha sido considerado por W. Dilthey [2] también como una concepción del mundo, quien planteo las tres Weltanschaungen básicas: el idealismo objetivo, el de la libertad y el naturalista.

Al plantear nuevas cuestiones gnoseológicas ha estimulado el estudio de varios problemas filosóficos como por ejemplo la dialéctica de Hegel.

El idealismo como vocablo se usa en relación con los ideales,  pero siempre imaginados como realizables.

Este idealismo se ha manifestado de diversas formas durante la época moderna. El ejemplo más eminente del idealismo cuya unidad es histórica está constituido por el llamado «idealismo alemán» cuyos representantes son Kant, Fichte, Schelling, y Hegel principalmente.

El idealismo moderno, constituye un esfuerzo por responder a la pregunta, ¿cómo pueden conocerse las cosas? Esta pregunta no es solo una pregunta gnoseológica sino metafísica. Se considera idealistas a Descartes, Malabranche, Leibniz, Kant, Fichte, Schelling, Hegel.

Descartes es considerado «el primer idealista moderno», y cuyo idealismo consiste en considerar que toda la evidencia arraiga en el cogito. Descartes considera que en la relación cognoscitiva entre Sujeto y Objeto es el sujeto el que determina los límites, el alcance y el criterio de verdad y falsedad del conocer. La conciencia es el ámbito trascendental de posibilidad de la certeza y, por tanto, de la verdad, y por tanto, del conocimiento, pues no hay conocimiento sino de lo verdadero. Por todo ello, Descartes inicia el Idealismo Moderno [3].

Kant es el centro del pensamiento idealista. El idealismo trascendental de Kant afirma que la existencia de los objetos externos no es cognoscible mediante percepción inmediata. El idealismo trascendental es una concepción epistemológica y metafísica propuesta por el filósofo alemán Immanuel Kant en el siglo XVIII.

Brevemente expuesto, el idealismo trascendental establece que todo conocimiento exige la existencia de dos elementos: el primero, externo al sujeto (lo dado, o principio material), es decir, un objeto de conocimiento. El segundo, propio del sujeto (lo puesto, o principio formal), que no es más que el sujeto mismo que conoce. Con respecto al segundo, Kant afirma que las condiciones de todo conocimiento no son puestas por el objeto conocido, sino por el sujeto que conoce. El sujeto que conoce introduce ciertas formas que, no preexistiendo en la realidad, son imprescindibles para comprenderla. Para Kant el conocimiento nace de la unión de la sensibilidad con el entendimiento, las formas solas no producen conocimiento y las intuiciones solas tampoco.

Por esto sostiene Kant en la Crítica de la Razón Pura:
"Pensamientos sin contenidos son vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas" (A51).
En otras palabras, sin sensibilidad nada nos sería dado y sin entendimiento, nada sería pensado.

       Todo lo intuido en el espacio y el tiempo y con ello todos los objetos de  nuestra experiencia posible, no es más que fenómenos, esto es, meras representaciones, que del modo en que se representan, como sustancia extensa o series de alteraciones, no tienen existencia propia e independiente aparte de nuestro pensamiento. A este concepto lo llamo idealismo trascendental.

Crítica de la razón pura [4], A491, B

En el idealismo postkantiano [5] el “mundo” es equiparado con “la representación del mundo.”

Contemporáneamente han surgido las corrientes derivadas de las corrientes neokantianas[6]  y hegelianas y el idealismo fenomenológico de Husserl [7], en el cual la consciencia pura se presenta como una multitud de sujetos individuales puros, a diferencia del idealismo trascendental en donde hay «una consciencia pura, única y numéricamente distinta».

También puede hablarse de diversas formas de idealismo cuando se adjetiva el término sin establecer contraposición entre ellas.


[1]  SCHOPENHAUER, Arthur. (2003).  El mundo como voluntad y representación. Traducción de Pilar López de Santa María Editorial Trotta. Madrid, 2003.
[2]  DILTHEY, Wilhelm, (1990). Teoría de las concepciones del mundo. México: Alianza Editorial Mexicana.
[3]  DESCARTES, René. (1981). Discurso del método, Dióptrica, Meteoros y Geometría, Prólogo de G. Quintás Alonso, Madrid, Alfaguara.

VIDAL Peña. (1977).  Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas, Alfaguara, Madrid.
[4]  KANT, Emmanuel. (1977). Crítica de la razón pura. Trad. de Pedro Ribas. Madrid, Alfaguara - Santillana, (13ª edic.).

[5]  Fichte, Schelling, Hegel
[6]  El neokantismo fue un movimiento filosófico europeo, de origen predominantemente alemán, que preconizó un retorno a los principios filosóficos de la doctrina de Kant frente a la entonces imperante doctrina del idealismo objetivo de Hegel. El neokantismo se mostraba escéptico frente a lo que consideraba un indebido énfasis especulativo del pensamiento hegeliano, y buscaba recuperar la doctrina kantiana de la crítica del conocimiento frente al predominio de la metafísica, para argumentar contra la posibilidad de un conocimiento no mediado y restringido por las propiedades del aparato cognitivo del sujeto.

Científicos con intereses filosóficos, como Hermann von Helmholtz y Gustav Theodor Fechner, utilizaron el marco de la teoría kantiana del conocimiento para argumentar contra la posibilidad de un conocimiento no mediado y restringido por las propiedades del aparato cognitivo del sujeto. (Hermann Cohen, Paul Natorp, Wilhelm Windelband, Aloys Riegl).

Bajo la influencia de las ciencias sociales y de las corrientes hegelianas, las escuelas de Marburgo y Baden se disolvieron en el plazo de una generación, dejando paso al positivismo, la fenomenología y el neohegelianismo, además del marxismo, como las principales orientaciones filosóficas.

[7]  HUSSERL, Edmund. (1979). Meditaciones Cartesianas, Madrid, Paulinas, p. 234.

miércoles, 30 de mayo de 2012

EL IDEALISMO FILOSÓFICO




El idealismo es la familia de teorías filosóficas que afirman la primicia de las ideas o incluso su existencia independiente. Un sinónimo es el inmaterialismo. Del idealismo existen dos variantes principales: el objetivo y el subjetivo.1 El idealismo filosófico, por lo tanto, afirma que la realidad que se encuentra fuera de la propia mente, no es cognoscible en sí misma, ya que el objeto del conocimiento humano siempre es construido por la actividad cognoscitiva.

 El idealismo es la posición filosófica que afirma que el mundo exterior es una idea procedente de la mente del hombre o de un ser sobrenatural. Es una posición filosófica antigua que se considera que se inició con Platón. Su enfoque es racionalista, tiene la tendencia a considerar el razonamiento deductivo como único método de conocimiento. Este método parte de los enunciados universales para llegar luego a proposiciones particulares.

La verdad, la cual tiene carácter absoluto existe independientemente del individuo. Por su naturaleza misma, algunos idealistas asignan excesiva importancia a los aspectos intelectuales y se ocupan poco de los problemas físicos.

El idealismo, por lo tanto, se opone al materialismo, una doctrina que sostiene que la única realidad es la materia. Los idealistas subjetivos creen que la entidad en sí es incognoscible, pero la reflexión permite aproximarse al conocimiento. Para los idealistas objetivos, en cambio, el único objeto que puede conocerse es aquel que existe en el pensamiento del sujeto.

Es posible distinguir, de acuerdo al idealismo, entre el fenómeno (el objeto que es conocido tal como aparece frente a los sentidos) y el noúmeno (el objeto tal como sería en sí mismo). La realidad está compuesta por el contenido de la conciencia del sujeto: por lo que percibimos y no por lo que es.

Variantes y características

Idealismo objetivo
El idealismo objetivo sostiene que las ideas existen por sí mismas y que sólo podemos aprenderlas o descubrirlas. Representantes del idealismo objetivo son: Platón (realismo idealista o platónico), Leibniz, Hegel, Bolzano, Dilthey y Frege.

Idealismo subjetivo
El idealismo subjetivo sostiene que las ideas sólo existen en la mente del sujeto: que no existe un mundo externo autónomo. Representantes del idealismo subjetivo son: Descartes (en ocasiones), Berkeley, Kant, Fichte, Mach, Cassirer y Collingwood.

La principal característica del idealismo subjetivo es que todo gira alrededor del sujeto cognocente (ser pensante que realiza el acto del conocimiento). Existen, a su vez, dos variantes. La versión radical sostiene que el sujeto construye el mundo: no existen cosas por sí mismas sino que sólo existen cosas para nosotros (constructivismo). Según esta concepción, la naturaleza no tiene existencia independiente, lo cual entra en desacuerdo con todo lo que sabemos sobre el mundo antes de la aparición de los seres humanos.2 En cambio, la versión moderada «afirma que las cosas son del color del cristal con que se miran».

La ciencia y la tecnología no aprueban ninguna versión del idealismo, pues ambas suponen el mundo externo y por eso lo exploran y lo modifican.

El simple aserto de que las ideas son importantes no lo califica de idealista. Casi todos los materialistas y realistas admiten la existencia e importancia de las ideas, solamente niegan su autoexistencia.

  • Platón consideraba que el hombre ideal o modelo que debe formarse es el filósofo que ama la sabiduría, la busca, se esfuerza por alcanzarla; el hombre que contempla las ideas y se recrea en ellas.
  • Para Aristóteles, la educación debe buscar la formación de un hombre prudente y virtuoso que sea feliz. El hombre feliz es el que ha desarrollado al máximo sus potencialidades; el que ha desarrollado su esencia racional y se dedica a la búsqueda de la verdad, a la contemplación de las ideas, al estudio de la filosofía, la física, las matemáticas.
  • San Agustín representa la máxima expresión de la filosofía educativa idealista cristiana.
  • Para Kant, su filosofía tiene un enfoque moral. Para él, el fin debe ser la formación del carácter moral del estudiante. Debe formar al individuo para que actúe de acuerdo con lo que le dicta su conciencia racional. El fin último de la educación debe ser la búsqueda de la perfección moral tanto individual como socialmente.
  • Para Santo Tomás, educar conlleva adquirir conocimientos y formar el carácter. La adquisición de conocimientos contribuye al desarrollo de la capacidad intelectiva del hombre. Así el hombre llega a ser filósofo. La formación del carácter contribuye a la realización de las potencialidades espirituales del hombre. Así llegará a ser virtuoso. Educar, pues, implica actualizar las potencialidades inherentes en la inteligencia y en el alma.
  • John Locke sostenía que los fines de la educación debían ser cuatro: la virtud, la sabiduría, la buena crianza (buenos modales, templanza, evitar vicios), el aprender a aprender. El verdadero aprendizaje es el desarrollo máximo de la razón, de las actitudes y destrezas. La educación debe contribuir a la formación del carácter moral del estudiante y en el desarrollo pleno de la inteligencia dibujo, taquigrafía, anatomía, legislación, filosofía natural, psicología, inglés y francés.
Ver también en este Blog: Idealismo
1.  Bunge, Mario (2007). Diccionario de Filosofía. Madrid: Siglo XXI Editores. pp. 101-102.
2.  Bunge, Mario (2007). Diccionario de Filosofía. Madrid: Siglo XXI Editores. pp. 35-36.