lunes, 26 de noviembre de 2018

FILOSOFIA

FILOSOFIA

En este escrito comparto contenido publicado en la red: Contine información bién escrita y cumple con el proposito de difusión de estas materias.






Platón y Aristóteles, «Escuela de Atenas», Rafael

La filosofía (del griego antiguo φιλοσοφία < φιλεῖν fileîn, «amar» y σοφία sofía «sabiduría», amor a la sabiduría;1​ trans. en latín como philosophĭa)2​ es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje.3​4​5​ Al abordar estos problemas, la filosofía se distingue del misticismo, el esoterismo, la mitología y la religión por su énfasis en los argumentos racionales sobre los argumentos de autoridad,6​ y de la ciencia porque generalmente realiza sus investigaciones de una manera no empírica,7​ sea mediante el análisis conceptual,8​ los experimentos mentales,9​ la especulación u otros métodos a priori, aunque sin desconocer la importancia de los datos empíricos.

La filosofía occidental ha tenido una profunda influencia y se ha visto profundamente influida por la ciencia, la religión y la política occidentales.10​11​ Muchos filósofos importantes fueron a la vez grandes científicos, teólogos o políticos y algunas nociones fundamentales de estas disciplinas todavía son objeto de estudio filosófico. Esta superposición entre disciplinas se debe a que la filosofía es una disciplina muy amplia.

Etimología



Busto de Pitágoras, a quien se atribuye la invención de la palabra «filosofía».

La invención del término «filosofía» se suele atribuir al pensador y matemático griego Pitágoras de Samos,12​ aunque no se conserva ningún escrito suyo que lo confirme.13​ Según la tradición, hacia el año 530 a. C., el general León trató de sabio (σοφóς: sofos) a Pitágoras, el cual respondió que él no era un sabio, sino alguien que aspiraba a ser sabio, que amaba la sabiduría, un φιλο-σοφóς.

Admirado León de la novedad del hombre, le preguntó a Pitágoras quiénes eran, pues, los filósofos y qué diferencia había entre ellos y los demás; y Pitágoras respondió que le parecían cosas semejantes la vida del hombre y la feria de los juegos que se celebraba con toda pompa ante el concurso de Grecia entera; pues, igual que allí, unos aspiraban con la destreza de sus cuerpos a la gloria y nombre que da una corona, otros eran atraídos por el lucro y el deseo de comprar y vender. Pero había una clase, y precisamente la formada en mayor proporción de hombres libres, que no buscaban el aplauso ni el lucro, sino que acudían para ver y observaban con afán lo que se hacía y de qué modo se hacía; también nosotros, como para concurrir a una feria desde una ciudad, así habríamos partido para esta vida desde otra vida y naturaleza, los unos para servir a la gloria, los otros al dinero, habiendo unos pocos que, despreciando todo lo demás, consideraban con afán la naturaleza de las cosas, los cuales se llamaban afanosos de sabiduría, esto es, filósofos.

Cicerón, Cuestiones Tusculanas, Libro V, capítulos 7 a 11.14​


Según Pitágoras, la vida era comparable a los juegos olímpicos, porque en ellos encontramos tres clases de personas: las que buscan honor y gloria, las que buscan riquezas, y las que simplemente buscan contemplar el espectáculo, que serían los filósofos.

Años más tarde, Platón agregó más significado al término cuando contrapuso a los filósofos con los sofistas. Los filósofos eran quienes buscaban la verdad, mientras que los sofistas eran quienes arrogantemente afirmaban poseerla, ocultando su ignorancia detrás de juegos retóricos o adulación, convenciendo a otros de cosas infundadas o falsas, y cobrando además por enseñar a hacer lo mismo. Aristóteles adoptó esta distinción de su maestro, extendiéndola junto con su obra a toda la tradición posterior.15​

El texto más antiguo que se conserva con la palabra «filosofía» se titula Tratado de medicina antigua, y fue escrito hacia el año 440 a. C. Allí se dice que la medicina «moderna» debe orientarse hacia la filosofía, porque solo la filosofía puede responder a la pregunta «¿qué es el hombre?».13​

Para conocer más sobre el tema puede acceder al Link

Link

https://es.wikipedia.org/wiki/Filosof%C3%ADa

domingo, 25 de noviembre de 2018

ENTENDER Y COMPRENDER

ENTENDER Y COMPRENDER



Entender es percibir el significado de algo, aunque no se comprenda.
Comprender es hacer propio lo que se entiende y actuar congruentemente con ello.

La diferencia entre entender y comprender se puede apreciar en muchos casos:
Es posible entender una frase pero no comprender lo que significa, por ejemplo “lo obvio es invisible”.

Distinto es entender que fumar perjudica la salud de uno mismo y de quienes les rodean que comprenderlo, pues éste es el primer paso para dejar de fumar.
En una conversación, es lo mismo que te respondan “te entiendo, pero …” (no te comprendo) que “te comprendo” (de comprenderlo no hay “pero” alguno detrás).

Entendemos que en el mundo miles de personas mueren diariamente debido a malnutrición o víctimas de guerras, ¿pero lo comprendemos?

Así, comprender va un paso más allá de entender, un paso difícil de dar aunque bien lo vale.

Qué es comprender



La comprensión es un proceso de creación mental por el que, partiendo de ciertos datos aportados por un emisor, el receptor crea una imagen del mensaje que se le quiere transmitir. Para ello es necesario dar un significado a los datos que recibimos. Cuando utilizamos el termino "datos" nos estamos refiriendo a cualquier información que pueda ser utilizada para llegar a comprender un mensaje. Los datos pueden ser de diferente tipo: palabras, conceptos, relaciones, implicaciones, formatos, estructuras, pueden ser lingüísticos, culturales, sociales, etc.

El proceso de comprensión, contrariamente a lo que habitualmente se cree, no es un proceso pasivo. Por el contrario, es un proceso que exige por parte del receptor tanta o más actividad que el proceso de expresión. Básicamente, podríamos decir que el proceso de comprensión consiste en aislar, identificar y unir de forma coherente unos datos externos con los datos de que disponemos. El proceso de comprensión en si, es el mismo en todos los casos aunque variarán los medios y los datos que tendremos que utilizar para llevarlo a cabo. 

Un ejemplo nos ayudará a comprender esta idea: cuando un mimo hace una representación somos capaces de comprender el mensaje que nos quiere transmitir aunque no utilice palabras, cuando leemos una carta somos capaces de comprenderla aunque no veamos la expresión de la cara del remitente, cuando un amigo nos describe su lugar de vacaciones somos capaces de imaginarlo aunque no lo hayamos visto nunca, ...

Queda claro que si bien la labor que tenemos que realizar para comprender en cada una de las situaciones es la misma, la diferencia estribará en los medios y los datos que tendremos que manipular para poder llegar a hacerlo.

Es importante resaltar la necesidad que tiene el ser humano de comprender y por lo tanto de contar con una hipótesis sobre cualquier acontecimiento. Ante cualquier mensaje o situación realizamos una interpretación, la más adecuada y acorde posible a los datos disponibles en ese momento. Esto no quiere decir que sea la "correcta" pero si es suficiente para saciar nuestra necesidad de interpretar la realidad que nos rodea. Es inevitable e imposible no realizar interpretaciones. Todo es interpretado, aunque las interpretaciones estén continuamente variando y completándose.

El proceso de creación de interpretaciones es la mayoría de las veces inconsciente aunque a veces pueda ser controlado conscientemente. La necesidad de realizar el proceso conscientemente es mayor cuando aprendemos una segunda lengua ya que algunos de los procesos que realizamos en nuestra primera lengua se ven anulados cuando los tenemos que llevar a cabo en la segunda.

jueves, 1 de noviembre de 2018

El Odio

El Odio

Wilhelm Wundt

El Odio*

El odio es un sentimiento común entre los seres humanos.  Es caracteristico de los sentimientos el que sea dificil localizarlos y su caracter alegría, tristeza: amor, odio atc. El sentimiento puede ser definido como la acción y el efecto de experimentar sensaciones. 





Una de las ideas más interesantes, entre muchas otras, del filósofo Empédocles es su descubrimiento del odio, y del amor, como motores fundamentales y destacados del mundo, como ese hilo conductor que guían a las personas. Dos principios que manifiestan, por tanto, esa experiencia de los seres humanos, produciendo una inclinación o rechazo con respecto a lo que sentimos, y donde se expresa el origen de lo que, propiamente, se une o desune en la naturaleza.


Empédocles de Agriento


Para Empédocles el Odio es una fuerza cósmica opuesta al Amor o Amistad y que es la causa de la separación, de la desagregación de los elementos (agua, fuego, tierra y aire). El Amor y el Odio ejercen su predominio por ciclos: cuando uno domina el otro se retira, y así se explica el fenómeno del cambio y el movimiento en la naturaleza. 

En el sentido ordinario el odio es aversión, antipatía hacia una cosa o persona cuyo mal se desea.




A Descartes le parece que las pasiones del alma se puede definirlas como percepciones o sentimientos o emociones del alma causadas por agún movimiento de los espíritus.

Para algunos autores tal como Hutcheson, sentimiento significa una vivencia capaz de aprehender los principios del comportamiento moral, su justificación y sus fuentes. Para Rousseau sentimiento es el nombre que abarca toda la vida de las emociones.

Durante la época romántica fue frecuente considerar el sentimiento como idéntico a la intuición de la realidad última.

Hamilton consideraba que solo los actos del pensar y del apetecer son intencionales, pero no los sentimientos, ya que el sentir permanece dentro del sujeto que siente.




Sin embargo, Franz Brentano estimó que el sentimiento es intencional. (Psychologie, II, I)

Los fenómenos psíquicos se dividen por Brentano atendiendo a la forma (Weise) de conciencia, o de relación con el objeto, en tres clases; a saber:
 1.ª, representaciones;
 2.ª, juicios;
3.ª, movimientos de ánimo (amor, interés y odio) en que se comprenden el sentimiento y la voluntad.

El juicio, que aparece aquí como un elemento de la vida mental, consiste en reconocer o desechar una representación o un enlace de representaciones. Por consiguiente, no existen más que dos clases de juicios: los afirmativos y los negativos.

En Brentano encontramos muchos y finos análisis precursores de descubrimientos experimentales y de teorías posteriores. Así acontece, por ejemplo, en el dominio de las sensaciones sonoras con su distinción de claridad (cualidad) y altura.

El influjo de Brentano ha sido muy extenso. A sus numerosos discípulos se les agrupa bajo la denominación de escuela austriaca. Entre ellos están A. Hoffler, S. Witasek y, en parte, C. Stumpf. Asimismo partieron de él Alexius Meinong y Edmund Husserl, que, posteriormente, se dedicaron a la teoría del conocimiento. Meinong ha iniciado la actual investigación psicológica de los valores. Pero el más original e influyente de estos dos autores es Husserl.


https://www.e-torredebabel.com/Psicologia/Contemporanea/Psicologia-Introspectiva-1.htm



Franz Brentano

Este reconocimiento de la vida emocional ha permitido a Scheler establecer una serie de distinciones:
1. Sentimientos sensibles como los placeres, 2. vitales como el bienestar y malestar, 3. psíquicos como la alegría y la tristeza, 4. Espirituales como la beatitud, la desesperación, el remordimiento.


Max Scheler
(Max Scheler, Der Formalismus in der Ethik und die materiale Werethik, 1913-1916)

Bergson ha insistido en que el sentimiento es irreductible a la sensación y que al lado de la emoción que es efecto de la representación hay otra que precede a ella y que es su causa. 


Wilhelm Wundt


Wundt ha tratado también el tema de la naturaleza de los sentimientos y Alejandro Roldan, S.J. propuso una clasificación de ellos .

Leahey, T. H. (2005). La psicolgia de Wundt. En Historia de la Psicología (Sexta ed., págs. 217-218). Madrid: 
 Alejandro Roldan, S.J. Metafísica del sentimiento. Ensayo de Psicología afectiva. Aplicaciones a la ontología y axiología, 1956


odio
 Las personas, sí que sienten odio. Un sentimiento que se define de una manera sencilla : «Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea».

Así que no sólo hay que sentir aversión respecto a algo o alguien, no es suficiente con el disgusto. También, hay que desear su mal. Ya sea el gran mal, su muerte; u otros pequeños males o contratiempos. Claro, la intensidad no siempre es la misma, por eso variará el daño deseado.

Pero lo que siempre, siempre, tiene que estar presente es esa querencia porque el ser odiado sufra, padezca. Tal vez lo queramos así porque él nos hizo sufrir antes; quizás sea sencillamente por envidia; pero, sea como sea, querremos verle caer, querremos ver cómo es humillado o despreciado o… o incluso apaleado.

También es habitual que ocurra que odiemos a una entidad, pero, aun así, desearemos el mal, puede que todo el mal posible, al conjunto.

Las disonancias cognitivas

En psicología, el término disonancia cognitiva (o disonancia cognoscitiva) hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.

El concepto fue formulado por primera vez en 1957 por el psicólogo estadounidense Leon Festinger, en su obra A Theory of Cognitive Dissonance (edición en español, Teoría de la disonancia cognoscitiva1​).​ La teoría de Festinger plantea que, al producirse esa incongruencia o disonancia de manera muy apreciable, la persona se ve automáticamente motivada para esforzarse en generar ideas y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir que el conjunto de sus ideas y actitudes encajen entre sí, constituyendo una cierta coherencia interna.

Pero, ¿qué sucede con esa persona o institución odiada cuando nos ayuda? 

La respuesta más probable es que el odio se desvanece. Y esto se debe por aquello que se conoce como disonancias cognitivas. 

Resulta que no estamos preparados para afrontar que el mal absoluto pueda participar del bien. Si colaboramos con nuestro enemigo, dejaremos de pensar que es tan malo. Si comenzamos a trabajar para el, empezaremos a comprender que no era tan malo como pensábamos, y que hay gente decente con la que se puede hablar y convivir.

En realidad, importa poco que esta segunda percepción se acerque más a la realidad que la anterior. E importa poco porque el cambio no radica en un acercamiento de la verdad, sino en la imposibilidad de hacer frente a las disonancias cognitivas. ¿Cómo aceptar que estamos colaborando con el mal? 

Referencias:
Descartes. Les pasions de l'âme, Parte I, art 27


- Francis Hutcheson es considerado por muchos estudiosos de la filosofía moderna como el padre de la Ilustración Escocesa. Su pensamiento influyó sobre el pensamiento de las grandes figuras de ese período —David Hume, Adam Smith y Thomas Reid—, y también en el resto de Europa y en Norte América. Como Shaftesbury y otros filósofos neo-estoicos, consideraba que la filosofía no es un mero ejercicio teórico, sino que tiene principalmente una función práctica.

De acuerdo con esa inspiración, su pensamiento es esencialmente una fundamentación de la vida virtuosa, la cual conduce a una participación en la vida pública basada en disposiciones sociales del hombre, en la fe en un Dios benevolente y en la armonía del universo. Su filosofía encierra también una crítica a la concepción pesimista de la naturaleza humana propia de la concepción de la moralidad y la justicia del siglo XVII, la cual fue influida por la teología y la jurisprudencia protestante.

Teoría Aristotélica

lunes, 29 de octubre de 2018

Simone de Beauvoir: Feminismo, Existencialismo

Simone de Beauvoir



Simone de Beauvoir (pronunciación en francés: /simɔn də bovwaʁ/ ( escuchar); París, 9 de enero de 1908 - París, 14 de abril de 1986) fue una escritora, profesora y filósofa francesa defensora de los derechos humanos y feminista.1​ Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Su pensamiento se enmarca en la corriente filosófica del existencialismo 2​ y su obra El segundo sexo, se considera fundamental en la historia del feminismo.3​ Fue pareja del también filósofo Jean Paul Sartre.4​

Juventud y Estudios
Nació en el piso familiar, situado en el bulevar Raspail de París en el marco de una familia burguesa con moral cristiana muy estricta. Era hija de Georges Bertrand de Beauvoir, que trabajó un tiempo como abogado y era un actor aficionado, y de Françoise Brasseur, una mujer profundamente religiosa. Ella y su hermana pequeña Hélène de Beauvoir, con quien mantuvo siempre una estrecha relación, fueron educadas en colegios católicos.1​ Fue escolarizada desde sus cinco años en el Cours Désir, donde solía enviarse a las hijas de familias burguesas. Su hermana menor Hélène de Beauvoir (conocida con el apodo de Poupette) la siguió dos años más tarde.

Desde su niñez, de Beauvoir destacó por sus habilidades intelectuales, que hicieron que acabase cada año primera de su clase. Compartía brillantez escolar con Elizabeth Lacoin (llamada Zaza en la autobiografía que escribe de Beauvoir), que se convirtió rápidamente en su mejor amiga.
Desde adolescente, por otro lado, se rebelaría contra la fe familiar declarándose atea y considerando que la religión era una manera de subyugar al ser humano.1​

Después de la Primera Guerra Mundial, su abuelo materno, Gustave Brasseur, entonces presidente del Banco de la Meuse, presentó la quiebra, lo que precipitó a toda la familia en el deshonor y la vergüenza. Como consecuencia de esta ruina familiar, los padres de Simone se vieron obligados a abandonar la residencia señorial del bulevar Raspail y a trasladarse a un apartamento oscuro, situado en un quinto piso sin ascensor en la calle de Rennes. Georges de Beauvoir, que había planeado vivir con el dinero de su esposa y de su familia, vio sus planes defraudados. La culpa que sintió entonces Françoise no la abandonó nunca a lo largo de su vida y la dote desaparecida se convirtió en una vergüenza familiar.

La pequeña Simone sufrió la situación, y vio cómo las relaciones entre sus padres se deterioraban poco a poco. Hecho importante en el nacimiento de las ideas políticas feministas de Simone, toda su infancia será marcada por el hecho de haber nacido mujer: su padre no le escondió el hecho de que hubiese deseado un hijo, con el sueño de que hubiese cursado estudios en la prestigiosa Escuela Politécnica de París. Muchas veces le comentó a Simone: «Tienes un cerebro de hombre» 5​ . Con su esposa, compartía la convicción de que, dada la mediocre condición económica en la que se hallaba la familia, la única esperanza de mejora social para sus dos hijas eran los estudios.

Los de Beauvoir veranearon a menudo en Saint-Ybard, en la propiedad de Mayrignac situada en Correze. El parque, fundado alrededor de 1880 por su abuelo, Ernest Bertrand de Beauvoir, fue adquirido a principios de siglo XIX por el bisabuelo, Narcisse Bertrand de Beauvoir. De Beauvoir narró estos tiempos felices en sus Memorias de una joven formal. El contacto con la naturaleza y los largos paseos solitarios por el campo hicieron surgir en el espíritu de la joven Simone la ambición de un destino fuera de lo común.

Con solamente quince años ya estaba decidida sobre la forma de este destino: quería ser escritora. Tras haber aprobado el bachillerato en 1925, de Beauvoir empezó sus estudios superiores en el Instituto Católico de París, institución religiosa privada a la que solían asistir las muchachas de buena familia. Allí completó su formación matemática, mientras que ampliaba su formación literaria en el Instituto Sainte-Marie de Neuilly. Tras su primer año universitario en París, logró obtener certificados de matemáticas generales, literatura y latín. En 1926, se dedicó a estudiar filosofía y obtuvo en junio de 1927 su certificado de filosofía general. Tras estos reconocimientos acabó licenciándose en letras, con especialización en filosofía, en la primavera de 1928, tras haber aprobado también unas certificaciones de ética y de psicología. Sus estudios universitarios concluyeron en 1929 con la redacción de una tesina sobre Leibniz, culminación de sus estudios superiores.1​

La Profesora

Tras haber sido profesora agregada de filosofía en 1929, de Beauvoir, o Castor, apodo que le dio su amigo René Maheu y que Sartre siguió usando, en un juego de palabras entre «Beauvoir» y beaver, en inglés,6​ se preparó para ser profesora titular. Su primer destino fue Marsella. Sartre obtuvo a su vez un puesto en Le Havre en marzo de 1931 y la perspectiva de separarse de él destrozó a de Beauvoir. Para que pudiesen ser nombrados en el mismo instituto, Sartre le propuso que se casasen a lo que ella se negó. En La fuerza de las Cosas, explicó el porqué:



Tengo que decir que no pensé en aceptar aquella propuesta ni un segundo. El matrimonio multiplica por dos las obligaciones familiares y todas las faenas sociales. Al modificar nuestras relaciones con los demás, habría alterado fatalmente las que existían entre nosotros dos. El afán de preservar mi propia independencia no pesó mucho en mi decisión; me habría parecido artificial buscar en la ausencia una libertad que, con toda sinceridad, solamente podía encontrar en mi cabeza y en mi corazón.

De la misma forma, de Beauvoir decidió no tener hijos.4​ El año siguiente, logró acercarse a Sartre al ser trasladada a Ruán, donde conoció a Colette Audry, que ejercía también de profesora en el mismo liceo. Mantuvo relaciones amorosas con algunas de sus alumnas, entre ellas, Olga Kosakiewitcz y Bianca Bienenfeld: el pacto que la unió a Sartre le permitía conocer estos “amores contingentes”. También mantuvo una breve relación con un alumno de Sartre, apodado “el pequeño Bost,7​ futuro marido de Olga. Sartre también cortejó a la muchacha, sin conseguir conquistarla.

Este grupo de amigos, que se llamaban entre ellos «la pequeña familia», permaneció unido hasta la muerte de sus miembros, pese a las tensiones ligeras o a los conflictos más serios que atravesaron. Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, la pareja Sartre-de Beauvoir fue destinada a París. De 1936 a 1938, de Beauvoir enseñó en el liceo Molière, del que fue despedida tras haber entablado una relación amorosa con Bianca Bienenfeld, una de sus alumnas[cita requerida].

Las editoriales Gallimard y Grasset rechazaron su primera novela, Primaldad de lo espiritual, escrita entre 1935 y 1937, que se publicó tardíamente en 1979 con el título Cuando predomina lo espiritual. 

La Invitada se publicó en 1943; en esta novela, la escritora describía, mediante personajes ficticios, la relación entre Sartre, Olga y ella misma, a la vez que elaboraba una reflexión filosófica sobre la lucha entre las consciencias y las posibilidades de la reciprocidad. Fue un éxito editorial inmediato que la llevó a ser suspendida en junio de 1943 de la Educación Nacional, tras la presentación de una denuncia por incitación a la perversión de personas menores en diciembre de 1941 por la madre de Nathalie Sorokine, una de sus alumnas. Se la reintegró como profesora tras la Liberación de París; durante la Ocupación trabajó para la radio libre francesa («Radio Vichy»), donde organizó programas dedicados a la música.

La escritora comprometida



Con Sartre, Raymond Aron, Michel Leiris, Maurice Merleau-Ponty, Boris Vian y otros intelectuales franceses de izquierda, fue la fundadora de una revista, Les Temps Modernes, que pretendía difundir la corriente existencialista a través de la literatura contemporánea. De forma paralela, continuó sus producciones personales: tras la publicación de varios ensayos y novelas donde hablaba de su compromiso con el comunismo, el ateísmo y el existencialismo. Consiguió independizarse económicamente y se dedicó plenamente a ser escritora. Viajó por numerosos países (EE. UU., China, Rusia, Cuba...) donde conoció a otras personalidades comunistas como Fidel Castro, Che Guevara, Mao Zedong o Richard Wright. En los Estados Unidos, entabló una relación pasional con el escritor americano Nelson Algren con quien mantuvo una intensa relación epistolar, llegando a intercambiar unas trescientas cartas.

Su consagración literaria tuvo lugar el año 1949: la publicación de El segundo sexo, del que se vendieron más de veintidós mil ejemplares en la primera semana, causó escándalo y fue objeto de animados debates literarios y filosóficos. La Santa Sede, por ejemplo, se mostró contraria al ensayo. François Mauriac, que siempre tuvo animosidad hacia la pareja, publicó en Les Temps Modernes un editorial que creó polémica al afirmar: «ahora, lo sé todo sobre la vagina de vuestra jefa».

 El segundo sexo se tradujo a varios idiomas: en los Estados Unidos se vendieron un millón de ejemplares y se convirtió en el marco teórico esencial para las reflexiones de las fundadoras del movimiento de liberación la mujer. De Beauvoir se convirtió en precursora del movimiento feminista al describir a una sociedad en la que se relega a la mujer a una situación de inferioridad. Su análisis de la condición femenina, en ruptura con las creencias existencialistas, se apoya en los mitos, las civilizaciones, las religiones, la anatomía y las tradiciones. Este análisis desató un escándalo, en particular el capítulo dedicado a la maternidad y al aborto, entonces equiparado al homicidio. Describía el matrimonio como una institución burguesa repugnante, similar a la prostitución en la que la mujer depende económicamente de su marido y no tiene posibilidad de independizarse.

Los Mandarines, publicado el 1954, marcó el reconocimiento de su talento literario por la comunidad intelectual: se le otorgó por esta novela el prestigioso Premio Goncourt. De Beauvoir era por entonces una de las escritoras con más lectores a nivel mundial. En esta novela, que trata de la posguerra, expuso su relación con Nelson Algren aunque siempre a través de personajes ficticios. Algren, celoso, ya no aguantaba más la relación que unía a de Beauvoir y Sartre: la ruptura entre ella y Algren demostró la fuerza del lazo que unía a los dos filósofos y la de su pacto. Posteriormente, de julio de 1952 a 1959, de Beauvoir vivió con Claude Lanzmann.

A partir de 1958, emprendió la escritura de su autobiografía, en la que describe el mundo burgués en el que creció, sus prejuicios, sus tradiciones degradantes y los esfuerzos que llevó a cabo para deshacerse de ellos pese a su condición de mujer. También relata su relación con Sartre, que calificó de éxito total. Pese a todo y a la fuerza del lazo pasional que aún los unía, ya no eran una pareja en el sentido sexual, aunque de Beauvoir se lo hiciese creer a sus lectores.

En 1964, publicó Una muerte muy dulce, que relata la muerte de su madre: Sartre consideró siempre que éste fue el mejor escrito de de Beauvoir. La eutanasia o el luto forman el núcleo de este relato cargado de emoción. A lo largo de su luto, a la escritora le acompaña una muchacha que conoció entonces: Sylvie Le Bon, estudiante en filosofía. La relación que unió a las dos mujeres era ambigua: madre-hija, de amistad o de amor. En su cuarto escrito autobiográfico, Final de cuentas, de Beauvoir declaraba que compartió con Sylvie el mismo tipo de relación que la unió, cincuenta años antes, a su mejor amiga Zaza. Sylvie Le Bon fue adoptada oficialmente como hija por la escritora quien la nombró heredera de su obra literaria y de sus bienes.

Muerte de Sartre y últimos años



Tras la muerte de Sartre en 1980 publicó en 1981 La ceremonia del adiós donde relató los diez últimos años de vida de su compañero sentimental, aunque los detalles médicos e íntimos de la vida del filósofo fueron mal recibidos por muchos de sus seguidores. Este texto se completó con la publicación de sus conversaciones con Sartre grabadas en Roma entre agosto y septiembre de 1974. 
En estos diálogos Sartre reflexionaba sobre su vida y expresaba algunas dudas sobre su producción intelectual. Al publicar estas conversaciones íntimas, de Beauvoir pretendió demostrar cómo su difunta pareja había sido manipulada por el filósofo y escritor francés Benny Lévy. Lévy hizo que Sartre reconociera una cierta «inclinación religiosa» en el existencialismo pese a que Sartre y los demás existencialistas hubiesen proclamado siempre que el ateísmo era uno de sus pilares.

 Para de Beauvoir, Sartre ya no disponía de la plenitud de sus capacidades intelectuales cuando había sostenido este debate con Lévy y no estaba en situación de enfrentarse a éste filosóficamente. En estos textos que desvelan la vida de Sartre también dejó ver lo mala que fue su relación con la hija adoptiva de Sartre, Arlette Elkaïm-Sartre. Concluye La Ceremonia del adiós con la frase siguiente: «Su muerte nos separa. Mi muerte no nos reunirá. Así es; ya es demasiado bello que nuestras vidas hayan podido juntarse durante tanto tiempo».

De 1955 a 1986, residió en el número 11 bis de la calle Victor-Schœlcher de París, donde murió acompañada de su hija adoptiva y de Claude Lanzmann. Se la enterró en el cementerio de Montparnasse de la capital francesa, en la división 20, al lado de Sartre. Simone de Beauvoir fue enterrada llevando en su mano el anillo de plata que le regaló su amante Nelson Algren al despertar de su primera noche de amor.

Relaciones personales



A lo largo de su período universitario en París Simone de Beauvoir conoció a otros jóvenes intelectuales, entre ellos Jean-Paul Sartre que calificó con admiración de genio. Una relación mítica nació entre los dos filósofos, que sólo acabó con la muerte de Sartre. Simone será su «amor necesario», en oposición a los «amores contingentes» que los dos conocerán de forma paralela: un pacto de polifidelidad, que renovaban cada dos años, se estableció entre ellos a partir de 1929, más o menos un año tras su encuentro. Ambos cumplieron este pacto filosófico: él tuvo muchos amores contingentes, ella no tantos. El clímax de la carrera universitaria de la pareja sucedió en 1929, cuando Sartre y de Beauvoir se presentaron al concurso de la agregación de filosofía, que ganó él mientras ella quedaba en segundo puesto.

Pese a este éxito, la muerte repentina de su amiga Zaza el mismo año causó un gran sufrimiento a la filósofa. De Beauvoir, criada por una madre religiosa, perdió su fe cristiana con catorce años, tal como relató en sus Memorias de una joven formal:8​ años antes de sus estudios filosóficos, la joven se había emancipado de su familia y de sus valores burgueses.

El encuentro con Sartre supone para de Beauvoir el comienzo de una vida de permanente diálogo intelectual con un interlocutor privilegiado de un nivel que ella definía como mayor al suyo, al menos al inicio de la relación. Sartre y de Beauvoir no se separaron desde que se conocieron, ni durante la separación de ésta de su familia. Su relación perduró hasta la muerte de Sartre. Sin embargo, nunca se casaron ni vivieron bajo el mismo techo. Ambos vivieron en completa libertad, practicando el poliamor y sintiéndose felices con el lazo que habían creado entre ellos. Este esquema relacional novedoso se cimentaba en el rechazo profundo y visceral del modo de vida burgués.

Simone se creía única, pero ante Sartre tuvo que reconocer: «Era la primera vez en mi vida que yo me sentía intelectualmente dominada por alguno». Decidieron unir sus vidas, pero en un amor libre porque ni de Beauvoir ni Sartre aceptaban el matrimonio:

Sartre no tenía la vocación de la monogamia; le gustaba estar en compañía de las mujeres, a las que encontraba menos cómicas que los hombres; no comprendía, a los veintitrés años, el renunciar para siempre a su seductora diversidad.[cita requerida]

De todos modos ella lo amó y lo aceptó tal como era. Sartre propuso la fórmula de su relación: «Entre nosotros se trata de un amor necesario, pero conviene que también conozcamos amores contingentes».[cita requerida] En La Habana, Cuba, cuando visitan a Fidel Castro y se reúnen con Che Guevara, este último les manifiesta a ambos que su amor es un amor revolucionario.[cita requerida]

Obra literaria

Durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de París, vivió en la ciudad tomada escribiendo su primera novela, La invitada (1943), donde exploró los dilemas existencialistas de la libertad, la acción y la responsabilidad individual, temas que abordó igualmente en novelas posteriores como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954), novela por la que recibió el 
Premio Goncourt.1​

En 1945 junto a Jean Paul Sartre y otros eruditos del momento fundaron la revista Tiempos Modernos.

Las tesis existencialistas, según las cuales cada uno es responsable de sí mismo, se introducen también en una serie de obras autobiográficas, cuatro en total, entre las que destacan Memorias de una joven de buena familia (también conocida como Memorias de una joven formal) (1958) y Final de cuentas (1972). Sus obras ofrecen una visión sumamente reveladora de su vida y su tiempo.

Entre sus ensayos destaca El segundo sexo (1949), un análisis sobre el papel de las mujeres en la sociedad y la construcción del rol y la figura de la mujer; La vejez (1970), centrada en la situación de la ancianidad en el imaginario occidental y en donde criticó su marginación y ocultamiento, y La ceremonia del adiós (1981), polémica obra que evoca la figura de su compañero de vida, Jean Paul Sartre.

Además de sus aportaciones en el feminismo cabe destacar sus reflexiones sobre la creación literaria, sobre el desarrollo de la izquierda antes y después de la Segunda Guerra Mundial, sobre el dolor y la percepción del yo, sobre los linderos del psicoanálisis y sobre las premisas profundas del existencialismo.

Feminismo
Simone de Beauvoir definió el feminismo en 1963 como una manera de vivir individualmente y una manera de luchar colectivamente, explica la doctora en filosofía, Teresa López Pardina, una de las principales especialistas en la figura de la escritora y filósofa francesa.10​
No se nace mujer, se llega a serlo

Artículo principal: El Segundo Sexo

De Beauvoir sostiene que "la mujer" o lo que entendemos por mujer es un producto cultural que se ha construido socialmente. Denuncia que la mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo (como madre, esposa, hija, hermana) y reivindica que la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios. Las características que se identifica en las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino por cómo han sido educadas y socializadas. Como resumen de este pensamiento escribió una de sus frases más célebres: "No se nace mujer, se llega a serlo"

Una voz solitaria denunciando la situación de las mujeres

En 1949 cuando publicó El Segundo Sexo era una voz solitaria en la sociedad occidental en la que tras el movimiento sufragista y la obtención del derecho al voto femenino se había vuelto a recluir a las mujeres en el hogar. El libro que en su momento fue un escándalo y que con el tiempo se está considerado un "clásico" que permite hacer balance del recorrido hacia la igualdad de los sexos señala la filósofa Alicia Puleo. Las teóricas de las distintas y contrapuestas corrientes del feminismo (liberal, radical y socialista) que resurgiría en los años sesenta después de un largo paréntesis de silencio -señala Puleo- reconocer ser "hijas de Beauvoir".11​

Referencia en las políticas de igualdad y los estudios feministas

El ser humano, considera de Beauvoir, no es una "esencia" fija sino una "existencia": "proyecto", "trascendencia", "autonomía", "libertad" que no puede escamotearse a un individuo por el hecho de pertenecer al "segundo sexo". La idea fundamental de El Segundo Sexo —destaca Puleo— es hoy asumida por millones de personas que no han leído esta obra ni han oído hablar de ella y sus principios han sido incorporados a las políticas de igualdad europeas y han dado lugar a los estudios feministas y de género de centros universitarios de vanguardia.11​

De Beauvoir expresó en los términos de la filosofía existencialista todo un ciclo de reivindicaciones de igualdad de las mujeres que comienza con la Ilustración y lleva a la obtención del voto y al acceso a la enseñanza superior en primer tercio del siglo XX destaca la filósofa Celia Amorós.12​
Lucha por el derecho al aborto

De Beauvoir tuvo también un papel determinante en la legalización del aborto en Francia. Con Halimi fundó el movimiento Choisir y fue una de las redactoras del Manifiesto de las 343 -firmado por mujeres de la política, la cultura y distintas áreas de la sociedad francesa como la escritora Marguerite Duras, la abogada Gisèle Halimi o las cineastas Françoise Sagan, Jeanne Moreau y Agnes Vardà reconociendo haber abortado- publicado el 5 de abril de 1971 por la revista Le Nouvel Observateur.13​

Sobre el aborto señaló:

"El aborto es parte integral de la evolución en la naturaleza y la historia humana. Esto no es un argumento ni a favor o en contra, sino un hecho innegable. No hay pueblo, ni época donde el aborto no fuera practicado legal o ilegalmente. El aborto está completamente ligado a la existencia humana…".14​

La actividad de Simone de Beauvoir fue, junto con la Gisèle Halimi y Elisabeth Badinter, clave para lograr el reconocimiento de los malos tratos sufridos por las mujeres durante la Guerra de Argelia.
https://es.wikipedia.org/wiki/Simone_de_Beauvoir

domingo, 21 de octubre de 2018

Sobre el concepto de Criterio}: PCAV

Sobre el concepto de Criterio




Criterio:

m. Carácter o propiedad de una persona o cosa por el que podemos formular un juicio de valor sobre ella.
Juicio o discernimiento.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

En términos generales podemos decir que se trata de aquella regla o norma que usamos para discernir una cosa de otra. Por ejemplo, yo puedo tomar como criterio la altura para colocar los libros de mi biblioteca según tengan más o menos altura y quepan o no en los estantes de que dispongo. O puedo tomar como criterio para ordenarlos el color, o los temas de los que tratan, los que son de historia a un lado, los que son de física a otro, los de botánica en otro bloque, etc. O también podría utilizar el orden alfabético, etc.
.
Normalmente en filosofía y en concreto en epistemología el criterio hace referencia a la regla o norma que nos permite averiguar cuando una cosa es verdadera o no. La teoría del conocimiento siempre necesita de un criterio para fundamentar nuestras certezas y hacer de ellas un conocimiento objetivo.
.
También podemos utilizar el término criterio en un sentido moral. En este caso el criterio sirve para determinar la rectitud del hecho moral. Si el criterio es el placer (ética hedonista) entonces todo lo placentero es bueno, si el criterio es el deber (ética formalista), entonces es malo hacer algo por placer.

La palabra criterio se suele tomar alguna vez por el medio o instrumento de que nos servimos para juzgar de las cosas, y en este sentido no hay más criterio que la razón, con la cual juzgamos de las cosas y de su verdad: tomando el criterio bajo este punto de vista, debe denominarse criterio per quod.

Otras veces se toma por el motivo o razón que induce al entendimiento a asentir o disentir, de manera que en este sentido viene a ser la regla o norma del juicio, y por eso, y para distinguirlo del anterior, se puede llamar criterio secudum quod.
.
Cuando se habla de criterio de verdad se sobreentiende este segundo. Puede definirse en general: motivum ex se infallibile pro judicio certo efformando circa rem determinatam> Abraza la evidencia, la conciencia, el sentido común, los sentidos, y la autoridad humana.

Referencia

No es suficiente que un juicio sea verdadero, es necesario además tener la certeza de verdad; porque puede ser verdadero desde la razón y no concordar con el objeto.
.
La concordancia del pensamiento consigo mismo es un concepto de verdad inmanente; una verdad formal, formada con las leyes y normas del pensamiento que coincide con la lógica, pero si el contenido del pensamiento concuerda con el objeto es un concepto de verdad trascendente.

Referencia


domingo, 30 de septiembre de 2018

El asombro, la afección originaria de la filosofía


ARTÍCULOS

Comparto este texto

El asombro, la afección originaria de la filosofía

The Astonishment, the Original Condition of Philosophy
Jeannet Ugalde Quintana
Universidad Nacional Autónoma de México
Resumen


El tema del asombro fue una cuestión muy importante para los primeros filósofos que intentaron dar una explicación del nacimiento de la filosofía y establecer sus fronteras. En el caso de Platón, el asombro es la disposición primera del conocimiento en un doble sentido: antecede al deseo de conocimiento y también lo posibilita. El asombro pone en movimiento las tres partes que integran el alma y gracias a este movimiento llega al descubrimiento de la verdad.

Palabras clave: asombro; filosofía; alma, conocimiento; Platón.

Abstract
Astonishment was a very important subject for the first philosophers who tried to offer an explanation of the origin of philosophy and to establish its limits. In the case of Plato, astonishment is a disposition of the soul in two senses: it precedes desire of knowledge and also makes it possible. Astonishment moves the three parts of the soul and it is due to this movement that it can reach the discovery of truth.

Keywords: astonishment; philosophy; soul; knowledge; Plato.

El tema del asombro aparece en los primeros filósofos que intentaron realizar una definición de la filosofía, establecer sus fronteras y brindar una explicación de su nacimiento. Una cuestión importante es que tanto para Platón como para Aristóteles, quienes intentaron por primera vez realizar la tarea1 de delimitar la filosofía y ahondar en sus orígenes, la filosofía encuentra su nacimiento en un pathos (πάθος) o estado del alma que lleva a quien lo padece a la búsqueda del conocimiento. Así, para ambos filósofos, el interés por la filosofía proviene de un estado que predispone al conocimiento filosófico y que se caracteriza por cierta pasividad. El asombro es el estado a partir del cual se originaron la filosofía, el mito y el conocimiento en general. Sin embargo, aunque constituye el origen de la investigación de los primeros principios y de todo el saber, el asombro surge en el alma (la cual es considerada como el principio activo en el hombre) de forma involuntaria, siendo un estado que esta experimenta ante la percepción de lo existente.

La importancia de los afectos2 en general y la del asombro en específico han sido consideradas por Martin Heidegger en sus lecciones del semestre de invierno de 1937/38 y publicadas en el volumen XLV de la Gesamtausgabe. En ellas se pregunta cómo se encuentra la filosofía vinculada con un temple y considera que esta, a diferencia de todo otro pensar, es el más profundo porque se origina de la pura austeridad y es gracias a esta penuria que emerge de un temple como el asombro. En este mismo sentido, Klaus Held, en su escrito Staunen, Zeit, Idealisierung. Über den griechischen Anfang der Philosophie3, parte de la distinción que realiza Heidegger entre las formas pre-filosóficas de asombrarse (tales como el "maravillarse", la "admiración" o la "fascinación") y de la diferencia entre estos estados para defender que el asombro filosófico se separa y distingue de los demás porque remueve nuestra significatividad del mundo. Sin embargo, Held considera que si bien Platón permanece próximo al asombro filosófico, se entrega a la búsqueda del saber y se aleja de este estado de ánimo de tal suerte que el asombro deja de ser un estado fundamental de la reflexión filosófica para convertirse en un estado pasajero: "De una parte, Platón permanece aun muy próximo al comienzo de la filosofía en el taumazein. Pero, de otra parte, se entrega al movimiento de la búsqueda curiosa del saber, mencionado al inicio de estas reflexiones, por el cual el pensamiento filosófico se aleja del estado de ánimo del asombro"4.

En este artículo, me interesa mostrar que para Platón las afecciones tienen un lugar importante en el ámbito de la discusión y del conocimiento filosófico. El tema de los afectos en Platón ha sido analizado por Michael Erler en Platon affekte und Wege zur Eudamonie5, donde considera que lo que permanece como base de la discusión que realiza Platón en torno a cuestiones tales como la virtud, la valentía, la belleza o la justicia, es la temática afectiva6.

En el Teeteto, Platón caracteriza el asombro como un estado del alma que se distingue de otros porque posibilita el conocimiento filosófico de tal manera que puede ser considerado como una apertura al saber. Sin embargo, como afirma Held, el hecho de que Platón, a lo largo de sus diálogos, nos conduzca a aporías y a responder preguntas, no demuestra que para el filósofo el asombro sea un estado pasajero (como sí lo será para Aristóteles), debido a que las aporías y las preguntas propias del discurrir filosófico sugieren que la reflexión filosófica permanece abierta y, por ende, que el asombro es un estado que el filósofo no abandona. Ahora bien, el asombro es para Platón la disposición primera del conocimiento en un doble sentido: por un lado, antecede al deseo de conocimiento y lo posibilita. En este sentido, es previo a todo interés por la sabiduría. Por otro lado, es primero en tanto es necesario que aparezca en el alma para que pueda surgir en ella la aspiración por el saber, constituyendo simultáneamente un temple. El asombro es para Platón un ἀρχή, el origen y principio de todo el saber, la disposición primera que conduce a la investigación de los primeros principios.

En A Greek English Lexicon, se consideran dos sentidos del concepto de ἀρχή: por una parte, inicio o comienzo; por otra, comando o gobierno. En el primer sentido, el término ἀρχή presenta siete diferentes acepciones: 1) origen o comienzo de algo, acepción propia de la poesía épica y lírica griega; 2) primer principio o elemento, usada por primera vez por Anaximandro; 3) fin de una línea o cuerda, usado por primera vez por Heródoto; 4) definición matemática de una curva, usada por Heráclito; 5) lugar donde un río se bifurca; 6) la suma total de algo; y 7) órgano vital del cuerpo. Así, el asombro para Platón en Teeteto 155d1 nombra un ἀρχή en el primer y tercer sentido del término: según el primero, el asombro es principio en el sentido de ser el origen o comienzo del conocimiento y, según el tercero, hace referencia al inicio o comienzo de algo.

En el Filebo, Platón distingue siete estados entre las afecciones del alma que se oponen a la que podríamos considerar la vida propiamente filosófica. Esto se debe a que se encuentran lejanos de la felicidad y se oponen a la investigación de los primeros principios7 y las primeras causas. Las afecciones son: la cólera, el miedo, la lamentación, el duelo, el amor, la rivalidad y los celos. Para mostrar de qué manera en Platón las afecciones tienen un papel prioritario para el conocimiento, ya que algunos estados son apertura al saber mientras otras afecciones representan un cierre, analizaré en un primer momento la noción de pathos en el diálogo Teeteto; después, en un segundo momento, presentaré la noción de asombro en este mismo diálogo para realizar, por último, un análisis de la presentación del alma y las afecciones ofrecida por Platón en la República y en el Filebo.

I. El asombro: un pathos

En Teeteto 155d3, Platón se refiere al asombro como el estado natural en el que se encuentra el filósofo. El término πάθος nombra, por una parte, un incidente que acontece y para el cual no se determina un agente que lo realiza y, por otra parte, se refiere a un estado del alma que es experimentado de forma involuntaria. El sustantivo "πάθος" se traduce por incidente, accidente, afección o experiencia, proviene del verbo "πάσχω", que señala el estar afectado o el llegar a un estado, y que se diferencia de una acción porque no tiene su principio motor en quien lo experimenta.

La primera definición de πάθος que aparece en el Greek-English Lexicon8 ejemplifica estas dos posibilidades. Por una parte, a partir de Teeteto 193c se indica que el término páthos nombra algo que ocurre, un acontecimiento que tiene lugar de forma involuntaria. Platón utiliza el término para hablar acerca de las impresiones visuales que son observadas gracias a un espejo. A través del espejo, las cosas que transcurren del lado derecho se miran de forma invertida y parece que suceden en el lado opuesto: "ocurre como las impresiones visuales en los espejos que aquellas que están a la derecha transcurren a la izquierda"9. La percepción de las cosas de forma inversa no acontece porque las cosas tengan ciertas cualidades o propiedades, sino debido a algo externo a ellas como es el espejo. 

Por ello, con el término páthe se nombra algo que sucede involuntariamente y que no depende de las propiedades de sobre quien acontece el evento.

El segundo ejemplo que ilustra el uso del término πάθος aparece en República 612a, donde se encuentra vinculado a la noción de alma (ψῡχή). Con este concepto se nombra los estados que afectan el alma durante la vida de los hombres y se opone fundamentalmente a toda praxis (πρᾶξις).

En el pasaje que va del 611b al 612a, Sócrates discurre con Glaucón acerca de cómo es posible conocer en verdad el alma y considera que, para conocerla, es necesario analizarla en estado puro, no cuando está arruinada por su relación con el cuerpo y sus vicios. Así, afirma que es necesario mirar el amor que el alma tiene por la sabiduría, observar las compañías que el alma desea y el amor que manifiesta por lo divino. Sin embargo, Sócrates considera que hasta dicho momento en el diálogo, su análisis del alma se ha reducido a un estudio de las afecciones y formas que tiene el alma durante la vida de los hombres: 

"Cualquiera podría ver entonces qué es y cómo es su verdadera naturaleza, si es compuesta o simple. Por ahora hemos detallado suficientemente, según creo, las afecciones y las formas que adopta durante la vida humana"10. De esta manera, si bien el estado gracias al cual se origina el conocimiento es un estado de pasividad, pues la filosofía y todo el saber encuentran su origen a partir de que el alma se ve afectada por el asombro, el amor a la sabiduría parece ser un estado activo del alma.

El amor a la sabiduría (φιλοσοφία) es una acción que se origina del asombro. Solo en la medida en que el filósofo padece este estado (θαυµάζω) puede ir de ese estado pasivo al estado de actividad que implica el amor. De esta manera, el asombro es una afección del alma involuntaria y es en este estado, opuesto a toda acción o praxis, donde encuentra su origen la filosofía.

Para Platón, el estado que dispone al conocimiento filosófico es un estado del alma que parece concernir a la parte racional logistikón (τó λογιστικóν), tal como es presentada en la República. Si bien esta afección es el origen de la filosofía, no es exclusiva de ella, ya que el conocimiento filosófico comparte un mismo origen con el mito. Ahora bien, para Platón, el asombro es una afección a partir de la cual el ser humano toma una mirada en torno a lo existente; posibilita observar todas las cosas a partir de la unidad de su origen y también permite separarse de lo que ha sido observado como una totalidad para formular la pregunta por el principio de todo lo existente. El pasmo primigenio, que origina la filosofía y todo el saber, no acontece ante un objeto particular sino frente a la totalidad de lo que hay.

Aristóteles, en el segundo capítulo del primer libro de la Metafísica, habla del asombro como un estado previo al filosofar, que se origina a partir de la percepción de algún objeto o evento. Ahora bien, el asombro inicial que conduce a la investigación y a la adquisición del conocimiento, conduce a lo contrario11: a asombrarse de que las cosas no sean como son. Sin embargo, el asombro primero, origen de todo el conocimiento, y el asombro segundo, que va en sentido inverso, no pueden ser considerados desde una misma perspectiva. Ellos se distinguen en una cuestión fundamental: en aquello a lo que conducen. El primer asombro, aunque encuentra su origen en la percepción de lo particular, trasciende este ámbito y reconduce la mirada a lo universal, a la investigación de los primeros principios, ya que en la percepción se hace presente lo universal. El segundo asombro surge también ante lo particular, pero en este caso lo concreto se presenta con una gran fuerza y como siendo único, ya que representa una excepción a la norma. Una vez que se han conocido los principios y causas de lo existente, causa extrañeza que las cosas no sucedan como deben suceder. 

Así, lo particular desconcierta pues no se comporta como debería. Este segundo asombro conduce a la búsqueda de una explicación que explique el cambio o a la verificación de lo que se creía conocido.

continua...

http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1016-913X2017000100007

Publicación del:
Departamento de Humanidades
Av. Universitaria cdra. 18, San Miguel
Lima-32, Perú
Telf.: (511) 626-2000