lunes, 30 de julio de 2012

Denis Diderot. (1713-1784)

Denis Diderot
El nacimiento de la estética como campo se encuentra en la confluencia entre los ideales de la Ilustración y las enseñanzas del gusto: la razón ya no se consideró como un sistema de verdad, pero cada vez más como una facultad de prueba y evaluación y, en consecuencia, no puede dejar a un lado como irrelevantes las lecciones del  sentimiento y la individualidad.

El arte se volvió un poderoso estimulante de las actividades sociales humanas y un tema inagotable para la investigación filosófica. Debido a la vitalidad de su formación filosófica y la difusión del francés como un código internacional de comunicación, Francia ha sido un laboratorio privilegiado de esta evolución, tanto como un lugar adecuado para múltiples intentos y críticas como uno favorable para la síntesis.

En este contexto se desenvuelve la obra de Diderot

En filosofía, es citado muy a menudo por Ernst Cassirer en un texto clave, La filosofía de la Ilustración, por su innovación en muchos campos; como en la nueva biología que él presagia y que de hecho describe ya en su Pensées sur l'interprétation de la nature (1753), libro que se abre con esta ironía:

Joven toma y lee. Si puedes llegar hasta el final de esta obra, no te costará comprender otra mejor. Como me  he propuesto no tanto instruirte como ejercitarte, poco me importa que admitas mis ideas o que las rechaces, con  tal de que ocupen toda tu atención. Alguien más capacitado te enseñará a conocer las fuerzas de la naturaleza;  me bastará con haber puesto las tuyas a prueba. Adiós.
 
Diderot, es desconocido como autor individual entre sus contemporáneos, polémico con Rousseau y D'Alembert, ciudadano al margen de las convenciones sociales y, muere en 1784, fue poco recordado en la Revolución Francesa. Tuvo que esperar hasta Goethe, Hegel (quien se refiere a él en la Fenomenología del espíritu) y los románticos para su difusión en el extranjero. Desde la conclusión del S. XIX y en la siglo siguiente, sobre todo, aumenta hondamente el interés que lo acreditará ya como la figura capital del siglo XVIII europeo.
Sus obras filosóficas  traslucen un pensamiento crítico, escéptico, sensista, radicalmente empirista y  deísta.

El pensamiento de Diderot, o más general el de la filosofía francesa del Siglo XVIII, se desmarca de un Descartes, de un Spinoza, por su carácter pragmático y asistemático, por su evidente menor hondura y por que en lugar de construir una metafísica, lo que le interesó es demostrar toda la metafísica.

Diderot se enmarca en una línea de pensamiento que tiene sus orígenes en el movimiento de los libertins franceses del siglo XVII y que prefigura el Deísmo y el agnosticismo.


En 1747 Le Breton le encarga a Diderot y Jean Le Rond d'Alembert la elaboración editorial de la Encyclopédie. Los editores reunieron un vasto capital, y entre 1751 y 1772 se fue completando con participaciones de escritores como Voltaire, Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau, Adam Smith, así como decenas de sabios en los distintos campos, que hicieron una especial 'manufactura' de conocimientos.

El dio forma y sentido al proyecto como concepción general del saber de su época y como arma de combate contra el conservadurismo político y religioso. La dirección de Diderot fue por tanto cultural y política.

Diderot creó la crítica a través de sus salones. Los salones del siglo XVIII reunieron a la alta sociedad parisina y a los filósofos ilustrados que escribieron la Encyclopédie. Fueron, espacios de libertad para la cultura y el pensamiento, más allá de las doctrinas oficiales; espacios para el encuentro, más allá de las diferencias estamentales, y espacios para la emancipación femenina más allá de las normas sociales.

Diderot fue un librepensador que prescindió de cualquier dogma, tradición o autoridad eclesiástica o secular, en su mente residía su derecho a pensar y expresar sus pensamientos. Nunca encontró la respuesta de su búsqueda, pero describió el enigma de nuestra existencia.
   
 VIDA: "Nacer en la imbecilidad, en medio del dolor y de la crisis para ser el juguete de la ignorancia, el error, la     necesidad, la enfermedad, la maldad y las pasiones; para volver poco a poco a la imbecilidad, desde el momento     del balbuceo a la del cariñoso; a vivir entre bribones y charlatanes de todo tipo; de morir entre un hombre     que     toma el pulso y otro con problemas mentales; nunca saber de dónde vienes, ¿por qué vienes y adónde vas!     Eso     es lo que se llama el regalo más importante de nuestros padres y de la naturaleza. ".

Diderot fue un pensador que irradio influencia en múltiples fuentes. Sus ideas estéticas influyeron en 
Kant, sus ideas sobre la dramaturgia fueron desarrolladas por Lessing, sus ideas acerca de la pintura encontraron eco en Goethe y en Baudelaire, y sus obras literarias fueron valoradas tanto por Fausto como por Schiller.

La importancia de la obra fecunda de Diderot ha sido puesta de relieve progresivamente. Ha ido creciendo hasta hacer de este pensador de las Luces uno de los más conocidos en la moderna historia del pensamiento.

Su libro Jacques el fatalista (1773; no se publicaría hasta 1796).
    
¿Cuál es en vuestra opinión el motivo que atrae a las ejecuciones públicas? ¿La inhumanidad? Os equivocáis:     el pueblo no es inhumano; a ese desgraciado en torno a cuyo cadalso se agolpa, lo arrancaría de las manos de     la justicia si pudiera. Va a buscar a la plaza de Grève una escena que pueda contar a su regreso al arrabal, ésa     u otra, le da igual mientras tenga un papel, junte a su vecinos y se haga escuchar de ellos. Dad en el bulevar     una fiesta divertida y veréis que la plaza de las ejecuciones está vacía. El pueblo está ávido de espectáculos y     acude a ellos porque se divierte cuando los disfruta y se divierte también cuando los cuenta a su regreso.
 

Libertinismo:
Con el libertinismo erudito, movimiento filosófico de pleno derecho cuya estudio se ha revelado esencial para comprender los grandes envites del XVII, surge una razón crítica que somete a su imperio todos los dominios del pensamiento, especialmente la teología, la moral y la filosofía recibidas, y que rechaza toda regla exterior y todo principio de autoridad, propugnando una libertad filosófica sin trabas de ningún tipo, especialmente de tipo religioso. Esta razón crítica se materializará en un tenaz esfuerzo por construir una ética autónoma, sin límitaciones teológicas o dogmáticas, y por analizar rigurosamente la esfera de lo sagrado, cuestionando su papel fundamentador en los campos de la filosofía, la política y la acción y de los modos de vida de los hombres. Semejante esfuerzo liberador será perpetuado por los filósofos y ensayistas del siglo de las Luces, constituyéndose así en la verdadera semilla de la que brotará el pensamiento ilustrado francés del siglo XVIII.

Escritos sobre arte, Siruela (1994)
La estética francesa del siglo 18

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada