domingo, 30 de enero de 2011

LA ORIGINALIDAD DEL PENSAMIENTO EN AMÉRICA LATINA

La originalidad del pensamiento en A.L.

P. Cayetano Acuña Vigil
Universidad Nacional de Ingeniería, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
percy@urbanoperu.com


 La originalidad se define como algo “perteneciente o relativo al origen”. Cuando no se trata de llamar la atención, sino que tiene que ver con nuestra propia impronta, con nuestro registro personal,  estamos en presencia de algo original. Aunque no sea novedoso, no importa. Es original porque es propio.

La originalidad es una vuelta a los orígenes. La originalidad no busca el artificio ni la conveniencia. La originalidad no radica en decir algo nuevo, sino en redescubrirlo y decirlo todo como si nunca hubiese sido dicho por nadie.

Al respecto se ha señalado que la problemática de la originalidad constituye la primera indagación cuando se trata acerca de la filosofía en la América Latina.

En el debate sobre este tema se ha sostenido una visión de que la filosofía, en A L. se ha limitado a copiar el pensamiento de los europeos, sin que exista una escuela propia, o un concepto original de valor.

En el mismo sentido se afirma que es imposible hablar de filosofía latino americana, por el hecho de que tenemos nosotros, los latino americanos, un espíritu de colonizados. "Quien es colonia por dentro concibe la libertad como cambio de dueño".

En una visión alternativa sería posible la elaboración de un pensamiento latino americano criginal, que surja de la meditación sobre la propia realidad y del olvido de la filosofía europea, que se convirtió en una simple cultura ornamental en la América Latina, considerándose que hasta ahora la cultura filosófica latino americana ha sido tributaria del pensamiento europeo.

A partir del final de la segunda Guerra Mundial, se viene sosteniendo que en L.A. se siente la inminencia de dar a luz una nueva filosofía original. En este sentido para A. Salazar Bondy, a pesar de que las condiciones de subdesarrollo hayan impedido hasta el presente la formulación de una filosofía latino americana, será no obstante posible llegar a ella, en la medida en que sean superadas las causas del atraso. Criticarlas a éstas es ya dar comienzo a la mencionada filosofía.

En este sentido se considera que es posible hablar de filosofía autóctona toda vez que hay en Latinoamérica una colectividad humana unificada por sentimientos, intereses e ideales comunes, que desarrolla, a la luz de éstos, su acción histórica, y que la explicitación racional de este conjunto original, con la ayuda de la tradición filosófica occidental, constituye lo que se puede llamar filosofía propia.

Se considera también que los latino americanos no pueden dejar de elaborar una filosofía propia, que constituya asimilación crítica de los valores y de los conceptos heredados de la cultura occidental, y que este proceso constructivo debe tener presente la aprehensión emocional del mundo, que ocurre en la vivencia estética.

J.C. Mariátegui destaca que no existe un pensamiento característicamente latino americano y preciso que si bien todos los pensadores de América Latina se han educado en la escuela europea, no se siente en su obra el espíritu de la raza. Sin embargo, señala que cabe a los pensadores latino americanos poder asimilar el pensamiento universal, que circula en la filosofía europea.

La visión que considera que ya todo fue dicho es decretar la radical esterilidad del presente y del futuro, negar, sin razones válidas, la virtud innovadora que esta presente en toda época, y la otra visión de esperar creaciones ex nihilo acusa ignorancia, porque la historia de la filosofía da testimonio, en cada uno de sus instantes, de la continuidad y de la articulación del pensamiento filosófico, que hasta en sus menores detalles cuenta con las adquisiciones obtenidas y en ellas se apoya para perfeccionarlas y aún para contradecirlas. Lo esencial es que la vocación filosófica llegó a adquirir conciencia de sí y busca su expresión.

Se considera que es posible una filosofía latino americana en la medida en que, el hombre iberoamericano descubra su origen. La originalidad, en filosofía, presupone dos cosas básicamente: por una parte, conocimiento profundo del patrimonio filosófico de la humanidad y, por otra, explicación de la forma peculiar en que, en el transcurso de la historia, el hombre latino americano ha vivido su experiencia de ser, la cual, se caracteriza por algunas notas particulares. Estas características expresarían la originalidad  de la filosofía latino americana.

Para F. Miró Quesada es indiscutible que se está formulando una auténtica filosofía latino americana, que recorre dos caminos: el de los que piensan, a partir de la América Latina, los problemas universales de la filosofía y el de aquéllos que piensan, a la luz de la filosofía universal, los problemas del hombre latino americano. Esta tarea está siendo realizada por la "tercera generación" de pensadores latino americanos de este siglo, siendo que la primera fue la de los "fundadores" (que hablaron por primera vez de "filosofía americana", y la segunda fue la de los "consolidadores" (que formularon la problemática de la autenticidad de esta filosofía .

La tercera generación realiza este ideal recorriendo los dos caminos mencionados. Esta generación, llamada técnica: nace en la segunda década del siglo XX aproximadamente. Sus miembros asumen y dan continuidad al proyecto de la generación anterior, pero con la ventaja de que ya la filosofía ha llegado a una primera madurez de disciplina normalizada, sobre cuyas bases se puede pensar en la creación de una filosofía auténtica.

El pensador mexicano L. Zea considera que es posible hablar de una "filosofía latino americana como filosofía sin más", o auténtica filosofía. En la realización de esta empresa se interpreto a los autores europeos, tratando de solucionar, a la luz de sus pensamientos, la problemática L.A. Zea sostiene que varias generaciones trataron, a la luz del pensamiento europeo, de solucionar la problemática básica de la libertad. En este esfuerzo de negación de la servidumbre, surgieron trabajos de lo que se podría llamar una auténtica filosofía de la historia latino americana, que fue la forma predominante adoptada por la filosofía en  A.L. Para Zea en una sociedad en la que la libertad continúa siendo puesta en riesgo, la preocupación central de tal filosofía debe ser la conquista de la libertad.

En esta línea se ha postulado una filosofía latino americana como filosofía de la liberación, y esta pasa a identificarse como la praxis liberadora de los oprimidos.

Otros pensadores afirman que en el proceso de asimilación de las ideas ajenas imprimimos nuestras características, de acuerdo con el viejo principio de que todo lo que se recibe toma la forma del recipiente, y que en esto consiste nuestra originalidad".

En esta visión la metodología que le permite a la filosofía latinoamericana caracterizar su originalidad, sin caer en el extremo de una originalidad total parte del hecho de que la meditación filosófica contemporánea ocurre preferentemente bajo la forma de discusión de problemas y no como formulación de las grandes perspectivas transcendente y transcendental, ni como construcción de sistemas.

Se parte para la formulación de un método que permita el análisis de la producción filosófica latino americana como discusión de problemas, superando el vicio de la actitud apologética, que condena o hipervaloriza autores, de acuerdo con las preferencias axiológicas del estudioso y venciendo, por otra parte, la moda analítica, que reduce la filosofía al estudio de los clásicos, sin reconocerles a los pensadores latino americanos la capacidad para meditar sobre su propia realidad.

En esta visión se postula identificar el problema (o los problemas) que preocupan al pensador, prescindiendo de la búsqueda de filiaciones a corrientes que le sean contemporáneas en el exterior; abandonando la preocupación de averiguar si el pensador interpretó adecuadamente las ideas de determinado autor extranjero, renunciando a la confrontación de interpretaciones y, por lo tanto, a la comparación  de la interpretación del pensador estudiado con otras interpretaciones posibles, para escoger entre una u otra y  por el contrario ocuparse de preferencia con la identificación de nexos y derivados, que permitan aprehender las líneas de continuidad real de nuestra meditación. 

Sin embargo la filosofía en AL obliga a una práxis política a la que ha renunciado, con algunas excepciones, la filosofía europea y NA, manteniéndose predominantemente con improntas liberales.  En AL. han venido y vienen produciéndose ideas filosóficas plurales y las Universidades son las que han sido motor importante de ello. En las ideas políticas es donde se ha desarrollado el grueso de las ideas en LA, sobre cuya originalidad el debate continua.

La filosofía en América Latina en el siglo XX, Problemas y Corrientes: Enrique Dussel

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