viernes, 30 de agosto de 2013

Derrida:

Jacques Derrida
Comparto información básica sobre la obra de Jacques Derrida.

Jacques Derrida
Lo más novedoso de su pensamiento es la denominada deconstrucción. La deconstrucción, es un tipo de pensamiento que critica, analiza y revisa fuertemente las palabras y sus conceptos. El discurso deconstructivista pone en evidencia la incapacidad de la filosofía de establecer un piso estable, sin dejar de reivindicar su poder analítico. Cabe mencionar que la mayoría de los estudios de Derrida exponían una fuerte dosis de rebeldía y de crítica al sistema social imperante.

Como explicó el mismo Derrida en su "Carta a un amigo japonés", la voz "déconstruction" intentaba traducir y reapropiar para sus propios fines los términos heideggerianos Destruktion y Abbau, que abordaban problemas de la estructura y la arquitectura de la metafísica occidental; pero la palabra francesa, clásica, tiene variados usos, más consistentes con sus intenciones: en su caso sería un gesto "a favor" y "en contra" del estructuralismo, esto entra en su problemática y en sus excesos.19​ La deconstrucción se relaciona con trayectorias vastas de la tradición filosófica occidental, aunque también está ligada a disciplinas académicas diversas como la lingüística y la antropología (llamadas "ciencias humanas" en Francia), con las que polemiza cuando percibe que no participan suficientemente de las "exigencias filosóficas".20​ El examen conceptual e histórico de los fundamentos filosóficos de la antropología, así como su uso constante de nociones filosóficas (conscientemente o no), fue un aspecto importante de su pensamiento. Entre sus influencias más notables se encuentran Friedrich Hegel, Friedrich Nietzsche, Edmund Husserl, Sigmund Freud y Martin Heidegger.

Derrida tuvo un impacto significativo en la filosofía continental europea y en la teoría literaria, en particular mediante su vínculo amistoso y literario con el crítico Paul de Man, que se traduciría en un libro suyo a la muerte de este.21​ Sin embargo, no hay acuerdo sobre hasta qué punto existe consonancia entre la teoría de Derrida y la deconstrucción que se ha desarrollado en la crítica literaria. Derrida hizo una continua referencia a la filosofía analítica en su trabajo, en particular a John Austin, con cierta distancia crítica.

Su trabajo es frecuentemente asociado con el postestructuralismo y el posmodernismo, pero su asociación con el segundo es incierta. Lyotard es un puente más cercano entre la deconstrucción y el posmodernismo, al desarrollar sentidos filosóficos del posmodernismo, que Derrida utilizó en largos diálogos que no admiten una relación clara entre el trabajo de los dos. Figuras consideradas dentro del mismo campo de la deconstrucción se han definido de tendencias modernistas más que posmodernos.

Derrida es un filósofo que suscita adhesiones inquebrantables y detracciones no menos vigorosas. Pero es que, interesado a la vez por la filosofía y la literatura, no renunció "ni a la una ni a la otra", y de hecho pensó "mediante la misma escritura y no solo en el seno de una reflexión histórica o teórica",22​ lo que complicaba el resultado de sus reflexiones. De hecho, como subrayó antes de su muerte, a él le había interesado mucho "dejar huellas en la historia de la lengua francesa".23​
Sus primeros trabajos de tono internacional —De la gramatología, La escritura y la diferencia y La voz y el fenómeno (los tres de 1967)— fueron vivamente criticados, pero también muy admirados, y para algunos son sus mejores ensayos, por los cuales empezó a enseñar en Alemania y los EE.UU.24​

Por sus referencias a John Austin y su teoría de los actos de lenguaje, Derrida fue acusado, sobre todo por John Searle, de obstinarse en enunciar contra-verdades evidentes.25​ En 1992, veinte filósofos firmaron contra él, reprochándole «su inadecuación a los estándares de claridad y de rigor», pero no impidieron que se le concediera el honoris causa por la Universidad de Cambridge (1992), tras una votación que logró 336 votos (frente a 204).26​ En paralelo con la filosofía analítica, Derrida fue objeto de críticas por parte de Chomsky. Pero encontró la mayor audiencia en los Estados Unidos, que frecuentó asiduamente, sobre todo en los departamentos de ciencias políticas, literatura y estudios culturales. Su legado de buena parte de sus manuscritos en la Biblioteca de Irvine, pese a sus conflictos éticos finales, es una muestra del afecto por su población.27​

Maurizio Ferraris ha sintetizado así su figura como pensador: "la oscilación entre idealismo (y trascendentalismo) por una parte, y realismo, por la otra, constituye un rasgo característico de toda la filosofía husserliana, de la cual Derrida se presenta, pues, como heredero altamente innovador; y ello explica por qué, después de las resistencias iniciales, su filosofía fue ocupando paulatinamente un espacio tan central en la filosofía contemporánea".28​

Tras su muerte, la publicación de su obra continúa. En 2008 ha empezado por el final la vasta publicación en Galilée de sus Seminarios, que recorrerán los años en la Sorbona (1960-1964), en la Escuela Normal Superior (1964-1984), y finalmente en la EHESS (1984-2003). En 2010 apareció una primera e importante biografía de Benoît Peeters, Derrida, que ha sido traducida ya al español y al alemán.

Jacques Derrida (1930-2004) fue el fundador de la "deconstrucción", una forma de criticar no sólo a ambos textos literarios y filosóficos, sino también las instituciones políticas. Aunque Derrida en ocasiones expresó su pesar sobre el destino de la palabra "deconstrucción", su popularidad indica la amplia influencia de su pensamiento, en la filosofía, la crítica literaria y la teoría, en el arte y, en particular, la teoría de la arquitectura y en la teoría política.

De hecho, la fama de Derrida casi alcanzó el estatus de estrella mediática, con cientos de personas llenando auditorios oírle hablar, con las películas y programas de televisión dedicados a él, con un sinnúmero de libros y artículos dedicados a su pensamiento. Al lado de la crítica, la deconstrucción de Derrida consiste en un intento de volver a concebir la diferencia que separa la auto-reflexión (o autoconciencia). Pero aún más que la reconcepción de la diferencia, y quizás más importante, la deconstrucción se dirije hacia la prevención de la peor violencia. Se trata de hacer justicia. En efecto, la deconstrucción es implacable en este ejercicio ya que la justicia es imposible de lograr.

Comparto este escrito por considerar que sintetiza con eficiencia la obra de Derrida.

Breve introducción a Jacques Derrida y la deconstrucción
Por: Everardo Reyes García, Julio 2005.
Ref: http://hipercomunicacion.com/pubs/derrida-decons.html

Introducción
Para algunos biógrafos e investigadores, Jacques Derrida fue tal vez el filósofo más famoso del mundo. Sus trabajos se volvieron conocidos en el mundo a partir de 1967 cuando publica tres libros de gran calidad y de gran influencia incluso todavía en nuestros días, además de una célebre conferencia en el John Hopkins de Estados Unidos al lado de Jacques Lacan.

Quién es Jacques Derrida?
Jacques Derrida, filósofo francés nacido en Algeria, en 1930, hijo de una familia judía. Estudió filosofía en la Escuela Normal Superior de Paris de 1952 a 1957, una de las instituciones más prestigiosas y en donde Sartre y muchos más de los grandes filósofos franceses modernos comenzaron su carrera.

Sus inicios como profesor universitario de filosofía tienen orígenes en La Sorbonne de 1960, en donde enseñará durante 4 años antes formar parte de la Escuela Normal Superior en donde se quedará como catedrático 20 años. Al mismo tiempo, en 1983 funda el Colegio Internacional de Filosofía en París y es elegido como primer director, puesto que ocupará por dos años mientras que en 1984 es nombrado director de estudios de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales.

Derrida fue un personaje polémico principalmente reconocido en Estados Unidos pero no así en Francia, sobretodo por sus radicales puntos de vista. 1967 fue un año decisivo en su carrera, cuando publica tres de sus obras mayores: De la Grammatologie, L'ecriture et la différence, y La Voix et le phénomene.

Sin embargo, su trabajo como autor está caracterizado tanto por la complejidad de su lectura como por su fecundidad, pues escribió alrededor de 80 obras entre ellas La diseminación, La Carta Postal, Espectros de Marx o Glas. En sus textos, Derrida aborda de forma lúcida temas que van desde la ética hasta la religión, pasando por la política, el lenguaje y el psicoanálisis.

La deconstrucción
Es imposible explicar lo que es la deconstrucción en términos simples. Por un lado, no se trata de un método que se pueda aplicar mediante una serie de pasos a seguir, más bien se puede observar como una postura. Por otro lado, la deconstrucción no es sinónimo de destrucción.
Cuando se habla de deconstruir un texto, por ejemplo, nos referimos a interrogar los supuestos que lo conforman para dar una nueva perspectiva. Lo que propone Derrida en sus libros es una lectura minuciosa a textos literarios o filosóficos para llevarlos al extremo de darles una significación diferente de lo que parecían estar diciéndonos.

Para algunos historiadores, el pensamiento de Derrida podría estar inscrito dentro de una corriente negativa, si tomamos en cuenta que la mayoría de los paradigmas progresistas actuales buscan las construcción y huyen de todo lo que pueda ofrecer un panorama diferente.
Por el contrario, Derrida señala que históricamente nuestra sociedad occidental está organizada en pares opuestos, como espíritu y cuerpo, sentido y signo, lo dentro y lo fuera, lo cual es un legado de la metafísica que desde Platón se sustenta entre lo sensible y lo inteligible. Y es aquí en donde Derrida propone hacer una deconstrucción de estas oposiciones, que parecen naturales a toda reflexión filosófica.

Derrida califica este sistema como logocéntrico. El logos es el origen y fundamento de toda verdad, en otros términos, es el pensamiento que se presenta como la conciencia de uno mismo.
El problema del logocentrismo es su repercusión dentro de un etnocentrismo europeo y occidental, lo cual provoca que el logos se manifieste como extensión mundial de la racionalidad técnica y científica. El logocentrismo nos prohibiría pensar nuestra historia y evolución desde otro punto de vista que no sea el nuestro: la lengua del otro, la cultura del otro, y en general todas la formas de alteración.

El origen de la noción de deconstrucción viene del alemán Destruktion, un término que Martín Heidegger utiliza en su célebre libro Sein und Zeit (que en alemán significa Ser y Tiempo) y que fue publicado en 1927. Heidegger fue una de las primeras influencias en Derrida, que lo leía desde sus 19 años, al igual que a Saussure, Nietzeche y Freud.

Deconstrucción y metafísica
El motivo central de deconstruir la metafísica es abrir un nuevo acercamiento a la pregunta más radical que se pueda hacer sobre el pensamiento humano, y esto es: el cuestionamiento del sentido del SER.

Para Derrida, la pragmática humana, incluyendo la científica, presupone siempre un cierto pre-entendimiento de lo que significa el SER y este pre-entendimiento regula nuestros comportamientos de forma inconsciente, sin darnos cuenta. En otras palabras, nosotros no tenemos una influencia directa en el ser, más bien en lo que la tradición metafísica nos ha legado como interpretación del sentido del SER.

A la pregunta igualmente radical sobre ¿qué es el hombre?, Derrida nos explica que en realidad no sabemos qué es el hombre, nos dice que no tenemos una relación inmediata y natural con él. Lo único que sabemos viene de una tradición sustentada en sus textos y si aplicamos una deconstrucción a esos textos podremos presentar nuevas posibilidades de interpretación en esas capas textuales.
Lo que Derrida pretende al deconstruir estos temas es detener nuestra pre-comprensión o pre-entendimiento de lo que significa la humanidad para ir más allá del pensamiento occidental, que está caracterizado por un imperialismo y un etnocentrismo histórico.

Y entonces, ¿cuál es la relación entre humanismo y metafísica? Para Derrida, la metafísica es una comprensión del sentido del SER como presencia permanente y disponible para la manipulación. Nos encontramos encerrados en un punto en donde entendemos al SER como permanencia. Nosotros somos presentes a nosotros mismos por la inmediatez de la voz interior.

Para Derrida esto se trata de un prejuicio metafísico y en realidad nosotros no podemos acceder inmediatamente a nosotros mismos ni a lo que queremos decir. De hecho, toda intención debe pasar por un proceso de significación que implica al menos dos condiciones: un desarrollo en el tiempo, lo cual atestigua que no hay inmediatez para acceder al sentido, más bien que esto se hace poco a poco, y un recorrido en el sistema de huellas o rastros, en aquello que ya existe, que son los elementos materiales que se distinguen entre sí para crear un sistema de signos.

De esta manera, un lenguaje está formado por fonemas, por unidades fonéticas que no tienen sentido ellas solas, pero que lo producen mediante su combinación.

Arqui-escritura y différance
Tanto en su libro De la Grammatologie como en varios más, Derrida señala que la significación siempre hace referencia a otros signos y que en realidad uno nunca puede llegar a un signo que se refiera a él mismo.

La escritura es considerada tradicionalmente como un suplemento artificial de la palabra y por lo tanto como un significante de un significante. Al proceso de espaciamiento en el tiempo y en el sistema de rastros, Derrida lo llama arqui-escritura.

Al hacer referencia a diferentes significantes entramos en una espiral que no acaba de hacerse referencias. El hecho de tomar conciencia de lo que pensamos implica una duración que nos afecta y nos transforma. Al momento de terminar un enunciado, no somos los mismos que cuando lo empezamos. Lo que decimos sobrepasa siempre lo que creíamos querer decir y nos revela que finalmente no sabíamos de antemano lo que se dice a pesar de nosotros.
La arqui-escritura es una noción generalizada de la escritura que se refiere a la forma en la que aquello que es escrito sólo es posible si se considera que existe un desfase de significados. Este desfase, en conjunto con la posibilidad de ir más allá de lo que está escrito nos lleva a lo que algunos han clasificado como el más famoso de los neologismos: la différance.

La différance implica el desfase, el retraso, la desviación de la mediación temporal que existe en la arqui-escritura, en términos de lo hablado y lo escrito. Lo que distingue a la différance de la différence es lo inaudible, es decir lo escrito.

Aunque el término de différance no puede ser descrito exhaustivamente, y esto es porque el mismo Derrida nos dice que no se trata ni de una palabra, ni de un concepto, además de que su significado cambia dependiendo del contexto en el que está siendo usado. Por el momento, es suficiente mencionar que la différance está implícita en la arqui-escritura y en esta noción generalizada de la escritura que rompe con la lógica del signo.

La convicción de que el signo representa algo, aún cuando ese algo no esté presente pero que lo pueda ser potencialmente, es cuestionado como imposible por la arqui-escritura, la cuál insiste que el signo siempre refiere a más signos, y estos a otros, hasta el punto de no poder llegar al referente definitivo.

Para Derrida, la escritura, o los procesos que la caracterizan, como la différance y la arqui-escritura, son ubicuos. Tal como un fragmento de algo escrito no puede explicar el significado de cada palabra, lo mismo sucede con la palabra. Si usamos la misma estructura de repetición, nada nos garantiza que otra persona podrá dotar a las palabras que nosotros usamos con el mismo significado que nosotros le atribuimos.

Podemos concluir que la deconstrucción de Jacques Derrida no es un proyecto filosófico establecido sobre las bases de una metodología explícita. Se trata de un proceso inherente a la historia de la racionalidad occidental vista desde una dimensión crítica y que consiste a desraizar la tradición que la conforma.

La deconstrucción es en palabras de Derrida: "uno de los nombres posibles para designar, por metonimia, lo que sucede o lo que no llega a suceder, como lo puede ser una cierta dislocación que se repite regularmente" (Derrida, 1972). Esta dislocación consiste en cuestionar participando en la transformación. Para Derrida, se trata de un intento de ver desde el otro lado del borde lo que somos.

Referencias:

    Camus, Sébastien (2005). La passion de l'excès. in Sciences Humaines, Hors-Série spécial no. 3, Mayo-Junio.
    Derrida, Jacques (1967). De la Grammatologie. Paris: Minuit.
    Halpern, Catherine (2005). Jacques Derrida. Le subversif. in Sciences Humaines, Hors-Série spécial no. 3, Mayo-Junio.
    Reynolds, Jack (2002). Jacques Derrida. in The Internet Encylopedia of Philosophy Consultado: Julio 10 2005. En línea: http://www.iep.utm.edu/d/derrida.htm
    Watson, Peter (2002). The Modern Mind. An intellectual history of the 20th Century. New York: Perennial. (Orig. 2001, Weidenfeld & Nicolson, Inglaterra).
    Dick, Kirby & Amy Ziering Kofman (2002). Derrida. Film documental. EUA: Farbe, 85 Min.


Referencia a la Enciclopedia Stanford de Filosofía

Derrida en Castellano: Blog sobre la obra del Fílosofo.
Sitio creado  por Horacio Potel

El paso (no) más allá: Maurice Blanchot
Consultar mi escrito sobre la obra de Derrida 

viernes, 16 de agosto de 2013

W. V. O Quine. ¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente?*
W. V. O Quine (1979)



¿Qué es esa cosa llamada filosofía? El profesor Adler considera que ha cambiado profundamente en el último medio siglo. Ya no se dirige al hombre corriente, ni afronta problemas de amplio interés humano. ¿Qué ha pasado? ¿hay algo reconocible como filosofía, que haya superado esos cambios? o ¿se ha transformado meramente la palabra “filosofía”, que antes se aplicaba a una cosa y ahora a otra? 

Sin duda, Adler no está preocupado por algo tan superficial como la semántica migratoria de una palabra de cinco sílabas, por muy sonora que sea. El diría que la filosofía es en cierto modo la misma materia, a pesar de esos deplorados cambios. Podría mencionar para mostrar esto la continuidad de su historia cambiante. Pero la continuidad es igualmente característica de la semántica migratoria del pentasílabo. Podríamos evaluar mejor la cambiante escena si miramos más bien las tentativas y actividades efectivas, antiguas y nuevas, exotéricas y esotéricas, serias y frívolas, y dejamos que la palabra “filosofía” caiga donde pueda.

Aristóteles fue, entre otras cosas, un pionero en física y biología. Platón entre otras cosas fue en cierto sentido un físico, si la cosmología se considera una rama teórica de la física. Descartes y Leibniz fueron en parte físicos. La biología y la física se llamaban filosofía en aquellos tiempos. Fueron llamadas filosofía natural hasta el siglo diecinueve. Platón, Descartes y Leibniz fueron también matemáticos, y Locke, Berkeley, Hume y Kant fueron en gran parte psicólogos. Todas estas lumbreras y otros a los que veneramos como grandes filósofos fueron científicos en busca de una concepción organizada de la realidad. Su búsqueda fue incluso más allá de las ciencias especiales tal como las definimos ahora; había también conceptos más amplios y más básicos que desenmarañar y clarificar. Pero la lucha con estos conceptos y la búsqueda de un sistema a gran escala eran todavía parte integrante de la iniciativa científica global. Los logros más generales y especulativos de la teoría son lo que nosotros hoy en día recordamos como inconfundiblemente filosófico. Además lo que hoy se persigue bajo el nombre de filosofía tiene en gran medida esos mismos intereses cuando se lleva a cabo con la que creo su mejor técnica.

Hasta el siglo diecinueve, todo el conocimiento científico disponible de alguna importancia podía ser abarcado por una sola cabeza de primera categoría. Esta confortable situación terminó tan pronto como la ciencia se hizo más extensa y profunda. Se llenó de sutiles distinciones y proliferó la jerga técnica, que en buena parte era realmente necesaria. Los problemas de física, microbiología y matemáticas se dividieron en problemas subordinados, cada uno de los cuales, tomado fuera de contexto, parece inútil o ininteligible al lego; sólo el especialista ve como se engarzan en el cuadro más amplio. La filosofía hoy en día, donde estaba en continuidad con la ciencia ha progresado también. En ésta como en otras áreas de la ciencia, el progreso descubrió distinciones y conexiones relevantes que habían sido pasadas por alto en tiempos anteriores. En ella como en otras áreas, los problemas y las proposiciones se analizaron en sus componentes que, vistos de manera aislada, debían parecer poco interesantes o incluso peor.

La lógica formal completó su renacimiento y llegó a ser una ciencia seria, justo hace cien años de las manos de Gottlob Frege. Un rasgo llamativo de la filosofía científica de los años posteriores ha sido el uso, cada vez mayor, de la poderosa nueva lógica. Esto ha contribuido a una profundización de las intuiciones y a un afinamiento de los problemas y las soluciones. Ha contribuido también a una invasión de términos técnicos y símbolos que, mientras eran útiles a los investigadores, solían extrañar a los lectores legos.

Otro rasgo llamativo de la filosofía científica en este periodo ha sido un creciente interés por la naturaleza del lenguaje. En círculos responsables esto no ha significado un apartamiento de otras cuestiones más serias. Es un resultado de los escrúpulos críticos que se remontan siglos atrás a los empiristas clásicos ingleses Locke, Berkeley y Hume, y que aparecen más claramente en Bentham. En los últimos sesenta años se ha advertido de modo creciente que nuestras nociones introspectivas tradicionales (nociones de significado, idea, concepto, esencia, todas ellas indisciplinadas e indefinidas) proporcionan un fundamento desesperadamente débil e inmanejable para una teoría del mundo. El control se consigue centrándose en las palabras, en cómo se aprenden y se usan y en cómo se relacionan con las cosas.

La cuestión de un lenguaje privado, citada por Adler como frívola, es un caso apropiado. Se torna significante filosóficamente cuando reconocemos que una teoría legítima del significado debe ser una teoría del uso del lenguaje y que el lenguaje es un arte social, inculcado socialmente. La importancia de la cuestión fue subrayada por Wittgenstein y anteriormente por Dewey, pero la pierde cualquiera que tropiece con esa cuestión fuera de su contexto.

Por supuesto que mucha literatura producida bajo el título de filosofía lingüística es filosóficamente irrelevante. Algunos textos son divertidos o ligeramente interesantes como estudios lingüísticos, pero han ido a parar a las revistas de filosofía sólo por una conexión superficial. Otros de talante más filosófico son simplemente incompetentes, pues el control de calidad en la creciente prensa filosófica está lleno de fallos. La filosofía ha padecido durante mucho tiempo, a diferencia de las ciencias duras, un consenso vacilante en cuestiones de competencia profesional. Los estudiantes de los cielos se dividen en astrónomos y astrólogos tan fácilmente como pueden dividirse los rumiantes domésticos menores en cabras y ovejas, pero la separación de los filósofos en sabios y en chiflados parece ser más sensible a marcos de referencia. Así es quizás como debe ser, a la vista del carácter especulativo y no organizado de la materia.

Mucho de lo que había estado escondido en la física moderna se ha descubierto mediante su popularización. Estoy agradecido por esto, porque me gusta la física pero no puedo tomarla cruda. Un buen filósofo que sea un hábil expositor podría hacer lo mismo con la filosofía técnica habitual. Ello requeriría arte, porque no todo lo que es filosóficamente importante es necesariamente de interés común, ni siquiera cuando se expone con claridad y en su lugar. Pienso en la química orgánica; reconozco su importancia, pero no siento curiosidad por ella; tampoco veo por qué el hombre corriente debería preocuparse mucho por lo que a mí me interesa en filosofía. Si en lugar de haber sido llamado para participar en la serie de la televisión británica “Hombres de Ideas”, hubiera sido consultado acerca de su viabilidad, habría expresado mi duda.

Lo que he estado discutiendo bajo el título de filosofía, es lo que llamo filosofía científica, antigua y nueva, ya que es la disciplina cuya última tendencia Adler criticaba. Bajo este título impreciso no excluyo estudios filosóficos de valores morales y estéticos. Algunos de tales estudios, de carácter analítico, pueden ser científicos en espíritu. Pero, sin embargo, pueden ofrecer poca inspiración o consuelo. El estudiante que se dedique a la filosofía sobre todo por consuelo espiritual, se equivoca y probablemente no será nunca un buen estudiante, ya que lo que le mueve no es la curiosidad intelectual.

Escribir inspiradamente y de modo edificante es admirable, pero su lugar es la novela, el poema, el sermón o el ensayo literario. Los filósofos en sentido profesional no tienen especial idoneidad para ello. Tampoco tienen especial idoneidad para ayudar a la sociedad a que mantenga su equilibrio, aunque todos debamos hacer lo que podamos. Lo único que podría satisfacer estas necesidades que claman constantemente es la sabiduría: sophia sí, philosophia no necesariamente.

W.V. Quine: Theories and Things, The Belknap Press of Harvard U.P., Cambridge, Mass. 1981, págs 190-193.

(Traducido por Sara F. Barrena).

* Este texto fue escrito a petición de Newsday como respuesta a un texto de Mortimer Adler. Los dos iban a aparecer juntos bajo este título. Al publicarse el 18 de noviembre de 1979, lo que apareció bajo mi nombre había sido reescrito para adecuarlo al capricho del editor. Este es mi texto no corrompido.

Ver también: El holismo prágmático de Quine. Publicado en mi blog Polis vs Caos.
Ver también: Las paradojas de los dogmas del empirísmo

lunes, 12 de agosto de 2013

FRIEDRICH VON SCHELLING

Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling


En conmemoración a la fecha en que paso a ocupar su columna en el eterno oriente.

Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling (1775-1854), filósofo alemán, uno de los máximos exponentes del idealismo y de la tendencia romántica alemana.

Como cuestión previa adjunto referencias topográficas sobre los conceptos del  Idealismo y del Romanticismo.

IDEALISMO
En filosofía, Idealismo designa las teorías que, en oposición al Materialismo, sostienen que la realidad extramental [ ] no es conocible tal como es en sí misma, y que el objeto del conocimiento está preformado por la actividad cognoscitiva.

Se denomina al sistema que, ante el problema filosófico fundamental - que son las cosas -, da primacía al espíritu. Se opone al materialismo. El término idealismo es multívoco. Se ha entendido diversamente y se ha utilizado en planos distintos (psicológico, gnoseológico, metafísico).

Suelen contraponerse un idealismo de carácter teórico, el auténticamente filosófico, en el que la realidad está constituida por las ideas, y un idealismo vulgar, práctico en el que los “ideales” se imponen en el terreno de los actos. El idealismo, en su significado general, se inclina por cierto tipo de realidad supra espacial y supra temporal, suprasensible, incorpórea; exalta y considera lo normativo y teleológico; considera la conciencia como lo determinante y a la naturaleza como lo no esencial, como aquello que se le enfrenta. Se han llevado a cabo multitud de clasificaciones. Estas agrupan a veces sus componentes en campos netamente delimitados; con frecuencia, los límites son menos precisos, y un campo se confunde con otro.

Principios y variantes
Las distintas variantes de idealismo postulan distintos principios que modelan y conforman nuestra imagen del mundo de una manera determinada:
1.    La entidad en sí de lo real permanece en principio incognoscible, aunque la reflexión [ ] permita aproximarse asintóticamente a un conocimiento más refinado, en las teorías del idealismo subjetivo o trascendental [ ].
2.    Idealismo objetivo: es el que considera el fundamento de lo real como espíritu (personal o impersonal). En este grupo se incluyen filosofías orientales (Vedanta, confucianismo), Platón y su teoría de las ideas, el neoplatonismo, fuertemente influido por el misticismo, la filosofía de la Edad Media, sometida a la teología cristiana, San Agustín, influido por el platonismo y neoplatonismo, Santo Tomás de Aquino, el cual se apoya en una visión aristotélica “sui generis”

El idealismo objetivo acepta el realismo de sentido común (la opinión de que existen objetos materiales), pero rechaza el naturalismo (según la cual la mente y los valores espirituales han surgido de las cosas materiales)

Esta doctrina epistemológica se complementa con la teoría metafísica de que el objeto conocido no tiene más realidad que su ser pensado por el sujeto; mediante la autoconciencia de éste, la verdadera esencia del objeto se devela como la actividad subjetiva de pensamiento como algo real y no abstracto.

El fundamento del Idealismo subjetivo se halla en una visión individualista, frente a la teísta [ ] del idealismo objetivo, y que nace con la Edad Moderna (el término aparece a finales del s. XVII). En este momento la filosofía inicia, con Descartes, un giro hacia la subjetividad. El pensar abandona la confianza típica del realismo (para el que existe una adecuación total entre la realidad y la mente que la conoce) y desemboca en la concepción de lo real como contenido de una conciencia.

Schelling es quien da el paso del idealismo subjetivo al objetivo, acentúa ya la idea del absoluto. Para él "el sistema completo de la ciencia parte del yo absoluto". Propiamente, la inteligencia sólo capta lo inteligible. Para él, no caben más que dos filosofías: dogmatismo, que admite las cosas en sí; y el idealismo, que sólo admite contenidos de conciencia.

Schelling descubre tras el ser, el espíritu, como auténtico ser y fuente del devenir. Pero siendo este espíritu independiente de nuestro "Yo". Es de esta forma que llegamos al idealismo objetivo, expuesto principalmente por Schelling.

Schelling partió del yo infinito de Fichte y de la sustancia Spinociana para armonizarlos con su yo Absoluto, dando origen al principio de infinitud objetiva. La proposición de la cual parte toda ciencia es: "Yo soy yo". No hay sujeto sin objeto ni objeto sin sujeto y su enlace es la representación, pues el yo absoluto debe ser pensado. El papel principal de la filosofía es resolver el problema de la existencia del mundo, y este sólo se resuelve teniendo en cuenta la identidad entre sujeto y objeto cuya distinción debe trascender el absoluto.

Schelling y Hegel sostenían formas de idealismo objetivo. Pero este  primero está asociado con las ideas de Platón. El filósofo Charles Sanders Peirce declaro su propia versión del idealismo objetivo de la siguiente manera: 

La teoría inteligible del universo es la del idealismo objetivo, que la materia es la mente estéril, hábitos inveterados convertirse en leyes físicas (Peirce, CP 6,25).

El Idealismo objetivo está asociado con la obra Hegel (1770-1831) y sus seguidores, sobre todo en Inglaterra con la obra de Francis H. Bradley (1846-1924). Ver también: coherencia, la teoría de la verdad.

Esta es una forma de idealismo por el cual la realidad, aunque mental o espiritual, no depende de la mente humana, en particular, sino que abarca una sola entidad espiritual: el idealismo absoluto de lo absoluto. Sostiene que la realidad es una, y las mentes individuales y sus contenidos son meras partes o aspectos de éste y no tienen existencia independiente.



En qué consiste el Idealismo objetivo:

La definición que antecede corresponde, dentro de las escuelas filosóficas, al idealismo alemán y en concreto a Kant. No obstante Kant es al mismo tiempo materialista, pues contempla la existencia del mundo exterior, independientemente del hombre, cognoscible para éste, aunque no en su totalidad; la cosa en sí es para Kant un residuo del idealismo. El objeto del conocimiento es, y es una perogrullada, conocer, y ello no es una actividad exclusiva del hombre. Esta oposición formal o académica, que de suyo se comprende, oculta sin embargo la esencia de la filosofía, es decir, la relación entre el ser y el pensar; dualismo entre ambos o identidad. ¿Es el mundo "real" como lo muestran nuestros sentidos? o ¿es parte sí, parte no? ¿Puede el hombre conocer la cosa en sí de Kant; la esencia de la materia?

El idealismo distingue, por lo tanto, entre
1.    El fenómeno (del griego fainomai, "mostrarse" o "aparecer"), que es el objeto en tanto que es conocido (como "aparece" frente a los sentidos y la inteligencia),

2.    y el noúmeno (del griego  "comprender" o "inteligir"), que es el objeto tal como sería en sí mismo.;
La realidad para el idealismo no consistirá en aquello que está frente al sujeto como algo dado que existe por sí mismo, sino en aquello que está en el sujeto como "un contenido de su conciencia"

Características
Las características principales de este movimiento, resumiendo, son:
1.    No conocemos las cosas tal y como son en sí (noúmeno), sino lo que aparece (percibimos) aquí y ahora (fenómeno).
2.    El sujeto construye, al menos en parte, el objeto: para Kant el sujeto es activo en el sentido de que influye en lo conocido a partir de sus estructuras aprióricas y de los procesos que en ellas descansan.
3.    El conocimiento es independiente de la experiencia, porque los objetos del conocimiento son los juicios a priori.
4.    Pero al conocimiento sólo se puede llegar a través de la experiencia porque el objeto del conocimiento son los juicios sintéticos.

Representantes e influencia posterior
•    Filósofos idealistas fueron:
1.    Inmanuel Kant, desarrollador del idealismo alemán;
2.    los neokantianos;
3.    y los precursores de tres variantes del idealismo:
1.    idealismo subjetivo de Johann Gottlieb Fichte,
2.    idealismo objetivo de Friedrich Wilhelm Schelling
3.    idealismo absoluto de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, así como las distintas escuelas hegelianas.

•    Varias formas de teoría científica (sobre todo el esencialismo de Pierre Duhem, el falsacionismo de Karl Popper y el constructivismo) son idealistas en distinta manera y grado.

•    En un sentido radicalmente distinto, se denomina a veces idealismo a la teoría platónica de que las Ideas existen separadamente de los objetos en un mundo inteligible (la forma inteligible de las cosas, comparable a la esencia en el sentido aristotélico del término).
Síntesis

En la historia del transcurso del pensamiento filosófico el idealismo es una variante fundamental de esa historia. Es la actitud del filósofo que no se conforma con lo que en apariencia, "hay". Postula mejor una realidad superior inextricablemente ligada a la estructura intrínseca de la conciencia humana.

No es en modo alguno la actitud espontánea de la existencia individual. Es una actitud a la que trabajosamente se ha llegado en la historia, y a la que no muchos hombres pueden acceder, chocando con la dificultad de encontrar en la conciencia, un mediador, entre objeto y sujeto.

Romanticismo
El Romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes. Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX

Etapas de la filosofía de Schelling
La primera de ellas, que correspondería a su juventud influida por Fichte, estaría en torno a 1795, año en que publica Del Yo como principio de la filosofía o Sobre lo incondicionado en el saber humano (Vom Ich als Princip der Philosophie oder über das Unbedingte im menschlichen Wissen), probablemente el escrito más relevante de esta fase inicial de su producción filosófica.

Distinguiríamos, además, una segunda etapa donde su interés se centra en la filosofía de la naturaleza y que se inicia alrededor de 1796, cuando se traslada a estudiar a la Universidad de Leipzig. En 1800 se sitúa el periodo donde expone su filosofía trascendental y cuya obra representativa es el Sistema del idealismo trascendental (System des transzendentalen Idealismus), uno de sus ensayos más importantes y logrados, tanto en la forma como en el contenido.

Posteriormente vendría la fase llamada de la identidad, que llegaría hasta 1809, fecha en la que se inicia una época conocida como de la libertad, y cuyo texto paradigmático son las Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados (Philosophische Untersuchungen über das Wesen der menschlichen Freiheit und die damit zusammenhängenden Gegenstände).

Finalmente podríamos hablar de dos fases más; la primera de ellas la situaríamos en los años donde se redactan las diversas versiones de Las edades del mundo (Die Weltalter) (1811-1815), y la segunda estaría dominada por la distinción entre filosofía positiva y filosofía negativa, llegando hasta 1854, año de la muerte de este pensador.

La Filosofía de la Naturaleza fue una corriente de la tradición filosófica del idealismo alemán del siglo XIX ligada al Romanticismo. Inspirada en la Crítica del Juicio de Kant y en la obra de Fichte, Friedrich Schelling fue su principal promotor. Frente al mecanicismo de la física clásica, la Naturphilosophie defendió una concepción orgánica de la ciencia en la que el sujeto juega un papel esencial, concibiéndose el mundo como una proyección del observador.

Biografía:

Links para estudio
Escrito sobre La Libertad:
Estructuración de la Filosofía positiva de Schelling: Juan Cruz Cruz: Universidad de Navarra

El principio de razón suficiente. LEIBNIZ VERSUS SCHELLING (I, II Y III):
Sociedad Internacional Schelling

El sistema de la Filosofía trascendental

lunes, 18 de febrero de 2013

Socrates: Un padre liberador para la filosofía



Socrate: Pour la philosophie un père libérateur

Par Louis André Dorion

Socrate et Alcibiade, huile sur toile de Karl von Blaas, 1836. Socrate trouve Alcibiade chez les hétaires.


Si d'autres esprits firent de la philosophie avant lui, l'Athénien révolutionne cette pratique lorsqu'il prône qu'elle n'étudie pas la nature mais les affaires humaines. Il en résulte des exigences et des méthodes radicalement neuves, dont nous sommes toujours héritiers.


Ce serait une erreur de croire que la méthode socratique est une forme d'introspection car la connaissance de soi a ceci de paradoxal qu'elle nécessite la médiation d'autrui.

Dans le traite de Cicéron. Des termes extrêmes des biens et  des maux (ll, I, 1-2), un personnage affirme de Socrate qu' on peut à  bon droit l'appeler "père  de la philosophie". Le premier philosophe n'est il pas plutôt  Thales de Milet, dont la naissance recède de plus d'un siècle celle de Socrate? La philosophie devrait-elle revendiquer deux pères? Ce n'est pas dans le même sens que l'on attribue à Thales le titre de " premier philosophe " et a Socrate Celui de " père de la philosophie ".

Thales est le premier philosophe dans la mesure ou il serait l'initiateur du type de recherche qui consiste à expliquer les phénomènes naturels a partir de causes matérielles, et non plus en faisant intervenir des causes sur naturelles, comme les dieux, alors que, ce qui vaut a Socrate d'être reconnu comme le père de la philosophie, c'est d'avoir été le premier à  se détourner l'étude de la nature et àinsister pour que la réflexion philosophique s'intéresse désormais, et exclusivement aux affaires humaines:

"C'est à Socrate qu'on attribue la première idée de la phi1osophie, non pas de la philosophie qui a pour objet la ture (celle-là  est plus ancienne), mais de la phi1osop_hie qui traite du bien et du mal et qui donne des principes de conduite et de morale."

Ce texte de Cicéron (Brutus, VIII, 51) est un témoignage, parmi, d'autres, d'une tradition qui remonte a  Platon (Apologie, 19c), a  Xénophon (Mémorables I, 1.1-16) et à  Aristote (Métaphysique , A, 6, 987b 1-2), et dont, plusieurs siècles plus tard, on trouve encore un écho dans La Cite de Dieu (VIII, 3) de saint Augustin.

C'est d'ailleurs a  partir de cette. tradition unanime que les Modernes ont forge le terme "présocratiques" pour désigner les philosophies qui se situent avant la "révolution " socratique et qui avaient donc fait de la nature (phusis) l'objet privilégié de leur questionnement.

Le désintérêt de Socrate pour l'étude de la nature procède en fait de la conviction quela réflexion éthique obéit a  ses propres exigences et qu'elle n'a rien à  apprendre, ou 'si peu, de 1'étude de la nature.

Comme la connaissance des phénomènes de la nature semble inaccessible - ainsi qu'en témoignent les désaccords incessants entre les philosophes qui aspirent à cette connaissance - et que la question de savoir comment l'on doit mener sa vie est une question urgente qui ne saurait souffrir qu'on la diffère plus longtemps ni même qu'on la subordonne à la connaissance de la nature, Socrate en fait la question privilégiée, voire exclusive, de la réflexion philosophique.

On peut Certes contester que 1e mérite d'avoir opéré une telle rupture dans 1'histoire de la philosophie grecque revienne entièrement et exclusivement à Socrate. L'on trouve en effet chez certains présocratiques, notamment Démocrite - qui est en fait un contemporain de Socrate -, les éléments d'une réflexion morale (lu plus grand intérêt , et l'on s'entend aujourd'hui a  reconnaitre que les sophistes n'ont pas moins contribue que Socrate a faire des questions éthiques et politiques l'objet par excellence de la philosophie.

Si Socrate peut néanmoins être considère  comme le " fondateur de la science morale" (selon le philosophe Emile Boutroux), c'est non seulement en raison de son influence déterminante sur la réflexion éthique de ses disciples immédiats el philosophiques postérieures, mais aussi parce qu'il demeure pour nous le premier exemple d'un philosophe en entièrement dévoue a  la recherche exigeante des principes et des Fondements de la "vie bonne ".

Père de la philosophie, Socrate l'est également lorsqu'il détourne des jeunes gens de leurs occupations habituelles pour les initier a la philosophie. A l'occasion d'un échange dialectique, c'est-a-dire d'un entretien par questions et réponses brèves an cours duquel Socrate Contraint son interlocuteur a répondre de sa prétention an savoir, Socrate lui fait prendre conscience qu'il  est en réalité ignorant de ce qu'il s'imaginait savoir.

Celui qui reconnait son ignorance éprouve un trouble et un embarras qui peuvent cependant se révéler féconds en ce qu'ils sont nécessaires a l'éveil du désir d'apprendre et d'avoir enfin accès a la véritable connaissance qui est la condition de la vie bonne.

Comme l'a magnifiquement dit Jacques Brunschwig,

Publicado en Le Magazine Litteraire. Paris, Juin 2009, Nº 487. p. 66-67

Traducción personal PAV.

Si otros espíritus hicieron filosofía antes que él, el ateniense revolucionó esta práctica cuando defendió que ella no estudiara la naturaleza sino los asuntos humanos. El resultado son requisitos y métodos radicalmente nuevos, de los cuales todavía somos herederos.

Sería un error creer que el método socrático es una forma de introspección porque el autoconocimiento es paradójico porque requiere la mediación de otros.

En el trato de Cicerón. Términos extremos de bienes y males (ll, I, 1-2), un personaje dice de Sócrates que podemos llamarlo "padre de la filosofía". ¿No es el primer filósofo Tales de Mileto, cuyo nacimiento es más de un siglo mayor que el de Sócrates? ¿Debería la filosofía reclamar dos padres? No es en el mismo sentido que se atribuya a Tales el título de "primer filósofo" y a Sócrates el de "padre de la filosofía".

Thales es el primer filósofo en la medida en que es el iniciador del tipo de investigación que consiste en explicar los fenómenos naturales a partir de causas materiales, y ya no involucra causas naturales, como los dioses, mientras Lo que es digno de que Sócrates sea reconocido como el padre de la filosofía, es haber sido el primero en dejar de lado el estudio de la naturaleza e insistir en que la reflexión filosófica debería estar interesada en adelante y exclusivamente en los negocios. humana:

"Es a Sócrates a quien atribuimos la primera idea de filosofía, no de filosofía cuyo objeto es el tiempo (que es más antiguo), sino de phi1osop_hie que se ocupa de lo bueno y lo malo y que da principios de conducta y moral ".

Este texto de Cicero (Brutus, VIII, 51) es un testimonio, entre otros, de una tradición que se remonta a Platón (Apología, 19c), a Jenofonte (Memorias I, 1.1-16) y a Aristóteles (Metafísica , A, 6, 987b 1-2), y varios siglos después, todavía hay un eco en La Ciudad de Dios de San Agustín (VIII, 3).

También es de esto. Una tradición unánime de que los modernos forjan el término "presocrático" para designar las filosofías que yacen antes de la "revolución" socrática y que hicieron de la naturaleza (phusis) el objeto privilegiado de su cuestionamiento.

El desinterés de Sócrates en el estudio de la naturaleza es, de hecho, una convicción de que la reflexión ética obedece a sus propios requisitos y que no tiene nada que aprender, o tan poco, del estudio de la naturaleza.

Como el conocimiento de los fenómenos de la naturaleza parece inaccesible, como lo demuestran los desacuerdos incesantes entre los filósofos que aspiran a este conocimiento, y que la cuestión de cómo uno debe llevar la vida es una pregunta urgente que no puede sufrir Si se retrasa aún más o incluso se subordina al conocimiento de la naturaleza, Sócrates la convierte en la cuestión privilegiada, incluso exclusiva, de la reflexión filosófica.

Ciertamente, se puede negar que el mérito de haber hecho tal ruptura en la historia de la filosofía griega vuelve total y exclusivamente a Sócrates. De hecho, algunos presocráticos, especialmente Demócrito, que en realidad es contemporáneo de Sócrates, encuentran los elementos de una reflexión moral (el mayor interés, y ahora estamos de acuerdo en reconocer que Los sofistas no han contribuido menos que Sócrates para hacer de las cuestiones éticas y políticas el objeto por excelencia de la filosofía.

Sin embargo, si se puede considerar a Sócrates como el "fundador de la ciencia moral" (según el filósofo Emile Boutroux), no es solo por su influencia decisiva en la reflexión ética de sus discípulos filosóficos inmediatos y posteriores, sino también porque sigue siendo para nosotros el primer ejemplo de un filósofo totalmente dedicado a la búsqueda exigente de los principios y fundamentos de la "buena vida".

Padre de la filosofía, Sócrates también es padre cuando aleja a los jóvenes de sus ocupaciones habituales para presentarles la filosofía. Con ocasión de un intercambio dialéctico, es decir, de una entrevista con preguntas cortas y respuestas en el curso de las cuales Sócrates obliga a su interlocutor a responder por su afirmación de saber, Sócrates le hace saber que está en realidad ignorante de lo que él imaginaba que sabía.


Quien reconoce su ignorancia experimenta una perturbación y una vergüenza que, sin embargo, puede resultar fructífera porque son necesarias para despertar el deseo de aprender y finalmente tener acceso al verdadero conocimiento que es la condición de la vida. buena.


lunes, 11 de febrero de 2013

Sócrates: Un maestro para vivir

Articulo  publicado en Le Magazine Littéraire. N º 487, juin 2009. www.magazine-literaire.com

¿Cuál era realmente la doctrina del Sócrates histórico?
La investigación está siendo revisada a la luz de que las evidencias difieren.
Un maître à vivre

La escuela de Atenas. Rafael de Sancio

Socrate l'anti-maitre à penser.

Dossier coordonné par MAXIME ROVERE

Quelle était réellement la doctrine du Socrate historique?
L'enquête est toujours relancée tant les témoins divergent.

Il dit qu`il ne sait rien. ll dit ailleurs que nous non    plus. Le pire est qu'il le prouve très efficacement. Par là, Socrate a laisse, dans le monde occidental, l'empreinte indélébile d'un philosophe en creux.

Non, Socrate n'est pas un maître. Il est  l`eternel  disciple d'un enseignement qui lui échappe, pour  la raison que le savoir appartient à tous et à personne, et que nous ne pouvons le découvrir qu'ensenble. 

Quelqu`un se croit-il savant? Socrate s'approche, l'interroge, le pique au vif et, dans la colère ou dans les rires, lui indique qu'i1 n'y a de savoir qu'en chemin, toujours en cours d'élaboration, jamais définitif.

Pourtant, méfiance. N'est-il pas séduisant de croire qu`un peu d`ironie suffît  à  faire un philosophe ? Que l`on peut vivre  et agir au mieux, sans en passer par les difficultés d'un chemin ou l'on reçoit, année après année, les outils adéquats pour penser toujours mieux? Un philosophe sans doc trine, un savant sans écrits.. Si le mythe de Socrate devenait aujourd'hui  l'incarnation d'une sagesse facile, on le ferait jouer contre lui-même.

Le sage ignorant n'est encore qu'une figure de Socrate, issue de celle qui a été dessinée par Platon. Il n'en a pas toujours été ainsi: les hommes du XVIII" siècle s`appuyaient surtout sur Xénophon et considéraient Socrate comme un pur rationaliste. Puis, la tendance s'est inversée, el le Socrate de Platon reprit le pas sur l'autre, Il aura fallu longtemps avant que toutes les facettes du visage socratique - celles que révèlent les témoignages de Platon, d'Aristophane et dé Xénophon, ainsi que les analyses d`Aristote - ne finissent par être prises au sérieux.

Encore aujourd'hui, si vous cherchez Socrate à  la bibliothèque, voyez à  Platon.. Et pour cause: quel embarras! Chez Xénophon, Socrate affirme qu'il est expert en éducation, qu'il forme les jeunes gens à la politique, et que celle-ci est l'expression d' une capacité technique. Chez Aristophane, il se consacre à l'étude de la nature, come  tous les savants de son temps.

Et, chez Platon, il dit qu'il ne sait rien, et qu'il a jamais rien enseigne. Comme ces témoignages ne concordent pas, les historiens se sont pose pendant deux siècles ce que Ton appelle Ia " question socratique ": quelle était réellement la doctrine du Socrate historique ? Problème inso1ub1e, que 1es chercheurs les plus récents ont su retourner comme un gant, en étudiant plutôt comment, pourquoi et avec quels effets la figure de Socrate a pu être interprétée, utilisée, adaptée, tout en gardant sa force subversive.

Socrate est laid et pauvre, mais il séduit tout ce qu'Athènes comte de jeunes aristocrates triomphants, qui pleurent d'amour pour lui. Il n'écrit rien, mais presque toutes les écoles philosophiques qui viennent ensuite se réclament de lui. Pourquoi?

Sans doute parce qua Socrate a inventé l'éthique, entendue comme une certaine manière de se mettre an clair ave soi-même. De ce point de vue, i1 n'est en effet ni un sage ni un maitre. Car il situe la construction  de l'individu dans une recherche commune ou les un accouchent les autres (mais personne ne s'accouche  tout seul!. Socrate a invente  avec les Athéniens une pratique de vérification qui consiste en une mise a l'preuve de leurs pensées et de leurs vies. Sitôt qu'ils sont dans l'embarras il s'erie: "Nous y sommes!"; Ou? Dans la vérité comme chemin, dans 1a phi1osophie comme pratique dans 1a  vie comme exigence.

LE MAGAZINE. L1T'ÉRAIRE JUIN 2oo9 N° 487