sábado, 19 de octubre de 2013

EL IMAGINARIO DE CORNÉLIUS CASTORIADES

           CONTENTIO MEUS, PHILOSOPHICIS NOTIONIBUS DOCTRINAM MEAM



Percy C. Acuña Vigil

El imaginario de Cornélius Castoriadis

Es en el estudio del imaginario, el periodo en el cual desarrolla la mayoría de sus conceptos más importantes:

Su atención teórica se va a dirigir al imaginario, al grado cero del lenguaje y del pensamiento, a los magmas simbólicos que alientan y estimulan la acción humana al margen de causas y razones de carácter puramente lógico. Explora lo imprevisible del sentido humano empleando semejanzas, analogías y asociaciones metafóricas. Empieza a diseñar una idea de acción (transformadora) sin pensar en un sujeto/conciencia concreto.5

Su influencia sobre el Mayo Francés es considerada como de "inspiración espiritual", y ligado a la famosa frase La imaginación al poder, lo que para Fernando Savater es una trascripción casi "literal" del último artículo de Castoriadis en Socialisme ou Barbarie.  Al mismo tiempo que definía su campo de acción, se distinguió por su alejamiento con otras escuelas francesas 'pre' y 'post' Mayo '68, cuando en 1976 escribe en Topique, a partir del libro Un destin si funeste de François Roustang, un largo artículo criticando el pensamiento estructuralista tanto en las versiones de Michel Foucault, Roland Barthes, Louis Althusser, Gilles Deleuze y Félix Guattari, así como el método y posturas lacaneanas.

Ya en 1980, Castoriadis es nombrado director de estudios de la École des hautes études en sciences sociales, donde continua los trabajos publicados desde 1978 con Les Carrefours du labyrinthe, completando cinco volúmenes y uno más póstumo; estos pretendían ser trabajos “de semilla”, analizando fenómenos muy específicos a partir de lo ya expuesto en La institución imaginaria de la sociedad. En 1997, Castoriadis muere en París.

Durante su trayectoria en la École impartió seminarios (entre 1980 y 1995) sobre la creación humana constituyendo una constante actualización de sus reflexiones, los que deberían terminar de expresarse en La creación humana, obra que no pudo terminar.

El Imaginario social



Imaginario social. El imaginario social es un concepto creado por el filosofo griego Cornelius Castoriadis, usado habitualmente en ciencias sociales para designar las representaciones sociales encarnadas en sus instituciones. El concepto es usado habitualmente como sinónimo de mentalidad, cosmovisión, conciencia colectiva o ideología, pero en la obra de Castoriadis tiene un significado preciso, ya que supone un esfuerzo conceptual desde el materialismo para relativizar la influencia que tiene lo material sobre la vida social.

La aparición del término se enmarca en los debates dentro del marxismo sobre la tendencia determinista que habían adoptado algunos de sus autores. Para Castoradis las causas de la creación de una institución social no pueden ser jamás explicadas al 100% por necesidades materiales. Lo mismo ocurre con el cambio, que según Castoradis emerge a través del imaginario social, ya que el cambio social implica discontinuidades radicales que no pueden ser explicadas exclusivamente en término de causas materiales. En palabras del autor:

En el ser, en lo que es, surgen otras formas, se establecen nuevas determinaciones. Lo que en cada momento es, no está plenamente determinado, es decir no lo está hasta el punto de excluir el surgimiento de otras determinaciones.


El segundo momento en el pensamiento de Castoriadis es el que compete desde la reflexión final y disolución de Socialisme ou Barbarie, y la concreción de su obra más conocida, La Institución Imaginaria de la Sociedad (1975), en la cual se inicia el estudio de la creación humana y el factor imaginario.

Posterior a La Institución Imaginaria de la Sociedad, el trabajo de Castoriadis, se concentra a dilucidar y profundizar las líneas generales explicitadas en éste, por medio de la colección Las Encrucijadas del Laberinto  y tres bajo el título de la colección La Creación Humana.

Imaginario social como creación indeterminada

Para Castoriadis, la imaginación es la creación humana indeterminada, por tanto, cambio. El cambio social implica discontinuidades radicales que no pueden ser explicadas en término de causas deterministas o presentadas como una secuencia de acontecimientos. El cambio emerge a través del imaginario social. Todas las sociedades construyen sus propios imaginarios: instituciones, leyes, tradiciones, creencias y comportamientos. A lo largo de su obra, Castoriadis proporciona numerosos ejemplos:

Se debe diferenciar del término homónimo que habitualmente circula, que es sinónimo de representaciones sociales más comúnmente usado el Ciencias Sociales como lenguaje corriente, así como del término imaginario de Jacques Lacan.

Lenguaje como Legein y Teukhein

Para Castoriadis el lenguaje está compuesto por dos dimensiones básicas. Primero por el legein, que se trata de la dimensión identitaria del representar-decir social; viene del logos-lógica, significa, para Castoriadis es el distinguir-elegir-poner-reunir-contar-decir. Según este autor, en el lenguaje, el legein está representado por el componente código; el componente significativo del lenguaje se llamará lengua, del cual no se puede eliminar, al igual que en la representación social, llama la atención que este representación social, es en Ciencias Sociales lo que comúnmente se conoce como imaginario social, pero que para Castoriadis tiene otra connotación (la creación humana). Por otro lado, esta el teukhein, que es la dimensión identitaria, funcional e instrumental del quehacer social, de la creación; viene del techne-técnica, lo que significa reunir-adaptar-fabricar-construir, es el componente ineliminable de la acción social.

Algunas consideraciones históricas

De sus teorías obtiene Castoriadis algunas consecuencias simples:

El campo sociohistórico no puede estar regido por un determinismo materialista e histórico, pues ese concepto pertenece a la ontología conjunto-identitaria.
Así, estaría fuera de lugar afirmar que la experiencia soviética fue una realización fracasada de una idea justa.

Según Castoriadis, en el dominio de las instituciones humanas no existe un modelo teórico; sólo existe una realización que se produce en el tiempo al hilo de millones de decisiones particulares y de conductas individuales concretas; en caso de fracaso, no se puede poner el mecanismo a cero, no se vuelve a jugar la No se trata de una sesión de trabajos prácticos sobre la base de un curso

Heteronomía y autonomía

Castoriadis insiste en la existencia y la necesidad de un camino: el proyecto de auto-emancipación autónoma. Para él, hasta el presente las sociedades han sido heterónomas, han construido sus imaginarios atribuyéndolos a alguna autoridad extrasocial: Dios, los Antepasados, la Necesidad Histórica, es decir, que las sociedades heterónomas no se dan cuenta de que las instituciones son autoconstruidas. Castoriadis piensa que la humanidad sólo podrá escapar a la catástrofe:

    Conociendo el carácter autónomo de las instituciones imaginarias
    Teniendo la voluntad explícita de auto-instituirse, auto-emanciparse.

En ese sentido, su alternativa socialista Socialismo o barbarie hubiera podido llamarse Emancipación autónoma o barbarie.

Dos articulaciones fundamentales en Castoriadis

Articulación individual/colectiva

Castoriadis abordó las dos facetas de la ontología social-histórica-psíquica-imaginaria, la faceta individual y la faceta social. Según él, las instituciones y las psiques se auto-elaboran en el tiempo (quizá a diferente escala para cada una, pero ciertamente en el tiempo) en una interacción recíproca, una relación dialéctica.. Sus puntos ontológicos paralelos son bastante fáciles de identificar:

Ambos se apoyan sobre lo real conjuntista-identitario. Una institución no divaga en un completo azar, responde en parte a una necesidad funcional; un psiquismo responde también en parte a una necesidad funcional de salvaguarda y desarrollo de la vida del individuo.
Ambos no se contentan con el aspecto funcional; existe el ya mencionado no se qué, una fracción de arbitrariedad, de aleatoriedad innecesaria y no asociada a ningún necesidad concreta.
Ambos son únicas y no vuelven al punto de partida. Se trata del mismo ejemplo del Imperio romano. Lo mismo ocurre por una sociedad o una civilización: no se vuelve a jugar la partida.

Articulación sincrónica/diacrónica

Un aspecto primordial, aunque difícil de expresar claramente, es la relación con el tiempo que mantienen los seres de la ontología socio-histórica. A lo largo de su obra, Castoariadis ha consagrado varios párrafos al tema, pero nos contentaremos con señalar las dos maneras de hablar de las instituciones socio-históricas a partir de la idea del corte instantáneo (o, por su semejanza conceptual a una fotografía, la instantánea):

Aproximación sincrónica, es decir que se estudia un corte de diversas instituciones vecinas en el mismo instante T. Por ejemplo, podemos estudiar las leyes, el sistema escolar y los barrios marginales en Lima en mayo de 2006. Esto ya es una tarea ardua que nos llevaría seguramente a ampliar la instantánea a otras instituciones vecinas, el aprendizaje, la empresa, la prisión, el hospital, los medios de comunicación, y quizá fueramos empujados a comparar las mismas instituciones en la misma fecha en las comunidades vecinas. De hecho Castoriadis pensaba que, cuando se tira de un hilo de la madeja, todos los demás acaban por manifestarse, pues todos se encuentran en el resultado instantáneo de una construcción socio-histórica.

Aproximación diacrónica, es decir, se estudia una sola institución en su desarrollo a lo largo del tiempo. Por ejemplo, podemos estudiar los transportes públicos en Lima de 1950 al 2013. Probablemente encontremos necesario desbordar el objeto, y sería extraño que dejásemos de lado, por ejemplo, los transportes en las periferias urbanas.

Las dos aproximaciones se desbordan cada una sobre la otra. En efecto, apunta Castoriadis, en materia socio-histórica todo interactúa con todo y recíprocamente, ni la simplificación sincrónica multi-objeto ni la simplificación diacrónica mono-objeto, por útiles que sean en una primera aproximación, no pueden mantenerse mucho tiempo, los hilos de la madeja se entremezclan en el tiempo y en las instituciones, sobre todo el tiempo, que tiene una relevancia privilegiada para Castoriadis: las instituciones, no sólo se construyen con el factor tiempo (entre otros factores), sino que además sería un sinsentido hablar de isntituciones socio-históricas fuera del tiempo.

Referencia

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