domingo, 5 de febrero de 2017

Intencionalidad (Brentano, Husserl):

Intencionalidad (Brentano, Husserl)




Intencionalidad (del latín in-tendere, "tender hacia") es un término filosófico que se refiere a la propiedad de los hechos con referencia de la mente (o hechos psíquicos) por los que ésta indica, hace referencia o se dirige a un objeto (externo o interno). Es un tema que ha tomado relevancia desde la segunda mitad del siglo XX, y está en la raíz de la corriente fenomenológica. Más tardíamente, está presente también en la filosofía del lenguaje y de la mente.

La intencionalidad se refiere tanto al contenido de la mente o la conciencia,1 como a la relación entre la conciencia y el mundo. Fundamentalmente, la intencionalidad significa que la actividad de la mente se refiere a, indica o contiene un objeto. Desde otro punto de vista, se puede decir que gracias a la intencionalidad un sujeto es capaz de conocer la realidad que lo circunda y que además tiende naturalmente hacia ella, y, al mismo tiempo, al propio yo, no como objeto, sino en cuanto sujeto del hecho o estado psíquico.

La intencionalidad no se reduce al estudio de la intención de la voluntad. No debe confundirse con el concepto que en francés se llama intensión y en inglés intensionality, concepto que pertenece a la lingüística. Es en la rama de la teoría del conocimiento o gnoseología donde la intencionalidad adquiere todo su valor, porque todo saber es intencional es decir se refiere a algo ya sea de dicto o de re; provocando así una constante que delimita el acceso al propio conocimiento.Dando, paradójicamente, de esta manera el punto de partida para un entendimiento objetivo de todo estudio. 

Desde este campo de estudio se analizan temas tan variados como "el acceso de la conciencia al mundo", "la relación entre somaticidad, o el cuerpo propio, y la conciencia", "los fenómenos psíquicos", "los valores, en cuanto percibidos por la conciencia", "la realidad en la conciencia de lo irreal (lo futuro, lo falso, lo erróneo)", "la apertura intencional de la voluntad", etc.

Filosofía continental


El mayor promotor de una filosofía fundada en la intencionalidad es Edmund Husserl, discípulo de Brentano, cuya fenomenología encontró más eco, y logró crear más escuela que la filosofía de Brentano, que se muestra menos unitaria y aferrable. Husserl propone como método la reducción fenomenológica, que excluye de la consideración filosófica lo que no es mostrado a la conciencia, es decir, sólo toma en cuenta los dos polos de la relación intencional: la conciencia y el fenómeno. En el sistema de Husserl, la afirmación de la subjetividad es absoluta, y la del mundo, en cambio, sólo relativa y presuntiva. Es decir, el yo "intende" o "se dirige intencionalmente" hacia lo que el mismo sujeto ha constituido como objeto de conocimiento.14

En este sentido (y sobre todo en sus escritos tardíos), aún concibiendo el conocimiento (y la conciencia que se tiene de él) como fundamentalmente intencional, se da una situación de total inmanencia.

Husserl deseaba establecer la filosofía como ciencia rigurosa, y estaba convencido de que su realización sería posible sólo cuando esta disciplina se transformara -dicho a grandes rasgos- en conocimiento acerca de la conciencia pura y sus correlatos intencionales (lo que es presentado a la conciencia).15

Por la línea de Husserl siguieron otros pensadores como Martin Heidegger, Max Scheler, Edith Stein, Jean-Paul Sartre, Dietrich von Hildebrand, etc., aunque cada uno de ellos adopta este término, lo hace propio, y lo adapta a su filosofía.



Max Scheler no se consideraba estrictamente discípulo de Husserl, sino que afirmaba haber descubierto el método fenomenológico por cuenta propia. Fue pionero en la consideración de la intencionalidad en los valores (humanos, morales, etc.). Al igual que Heidegger, se aparta del método fenomenológico de Husserl, y añade consideraciones de tipo ontológico. Define Intencionalidad como "Cuidado" (Sorge), o atención hacia las cosas, superando el mero aspecto ontológico.

Para Heidegger, que el ‘ser en el mundo’ se plantee la existencia del mundo carece de sentido.16 Este autor plantea una cierta intencionalidad inversa, que es del ser hacia el sujeto, una especie de apelación que hace el ser a la personalidad humana, a la que el hombre responde.17

Sartre identifica conciencia con intencionalidad. Edith Stein, por su parte, estudia la intencionalidad en los campos de la empatía (relación entre sujetos, o interpersonal) y de la relación entre conciencia y cuerpo.

Filosofía anglosajona

El norteamericano John Searle ha estudiado la intencionalidad y ha contribuido a despertar el interés en este concepto en el ámbito anglosajón. Proviene de la filosofía analítica, y su recorrido intelectual lo ha llevado a acercarse, a través del lenguaje y la semántica, al concepto de intencionalidad. En particular, es famoso por su argumento de la habitación china, que ha generado un amplio y fructífero debate. Introdujo también el estudio de la intencionalidad social que, postula, no se reduce a la mera suma de las intencionalidades individuales.

Searle acepta la definición básica de intencionalidad presentada por Brentano como la propiedad lógica de referirse a un objeto. Está de acuerdo con él en que la intencionalidad siempre es mental, pero rechaza la segunda idea –central en el pensamiento de Brentano- de que la intencionalidad es el distintivo de lo mental. Para Searle, sólo los estados mentales pueden ser intencionales, pero no todos lo son, pues algunos estados mentales, como, por ejemplo, el dolor, no necesariamente son “acerca de algo”.



Searle define la intencionalidad como “aquella característica de ciertos estados mentales y eventos que consiste en estar dirigidos hacia, referirse a, ser acerca de, o representar otras entidades o estados de cosas”.18

También Gilbert Ryle y Alfred Ayer han estudiado y criticado la intencionalidad de Husserl. Roderick Chisholm ha dado nuevo impulso a las tesis de Brentano a través del análisis lingüístico.

En Filosofía decimos que la intencionalidad es la característica que distingue a los estados mentales de una estera, una plancha o un estado de la materia. Que un estado mental es intencional, en este sentido técnico, quiere decir que los estados mentales son acerca de algo, que representan algo o que son relativos a algo. Con “algo” queremos decir aquí “alguna cosa”. Este concepto fue reintroducido en el vocabulario técnico filosófico por Franz Brentano, en 1847.




Brentano pensaba que todos los estados mentales eran intencionales.
Hay estados mentales, como la sensación de dolor, que no son acerca de algo.
Que los estados mentales, muchos de ellos, sean intencionales, no implica la noción de intención, entendida esta como una característica de las acciones.

No hay que confundir la intencionalidad de los estados mentales con la intencionalidad de las acciones, aunque la segunda pueda ser intencional en el sentido de la primera.

También hay que distinguir la noción de intencionalidad de la de intensionalidad. El término “intensionalidad” pertenece al vocabulario de la Lógica. Algunos contextos lingüísticos y lógicos tienen dos características que son definitorias de la noción de intensionalidad. En primer lugar, se trata de contextos referencialmente opacos. Esto quiere decir que sustituir expresiones co-referenciales en una sentencia cambia el valor de verdad de la sentencia.

Una de las grandes dificultades de la filosofía contemporánea es la ubicación de la intencionalidad en el reino natural. A esto se le llama problema de la intencionalidad.

La forma de resolver este problema de ubicar la intencionalidad en el reino de la naturaleza pasa, para muchos filósofos, por explicar en términos causales la relación entre los estados mentales intencionales y los objetos hacia los cuales se dirigen.

La guía de Filosofía
http://filosofia.laguia2000.com/mistica/metafisica/intencionalidad#ixzz4XqcWuqAq




Notas:
En este artículo se utiliza el término conciencia en vez de consciencia, por ser el modo en que está escrito en otros artículos de Wikipedia, y porque su significado incluye, tanto la "auto-conciencia", como la conciencia ética o de los valores, como en el caso de Max Scheler. En algunos textos se hace una distinción terminológica: se usa conciencia para juicios éticos o morales, y se reserva consciencia para ámbitos cognoscitivos. Ambos usos son compatibles con las definiciones del Diccionario de la RAE. Su significado se refiere principalmente a la relación entre un sujeto y algo diferente a él -o que se percibe como diferente-, por ejemplo, lo que se conoce a través de los sentidos, lo que se piensa, se desea, etc. El uso de este término no presupone la existencia actual de lo que se presenta a la conciencia.

Brentano, F., La psicología dal punto di vista empirico, Editori Laterza, Roma-Bari 1997.
Searle, J., Intentionality, An Essay in the Philosophy of Mind, Cambridge University Press, Cambridge (UK) 1983.



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